¿Qué provoca tu alabanza?

“Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían”. (HECHOS 16:25)

Ellos estaban encarcelados, pero no se sentían presos.
Sus almas se encontraban en plena libertad.
Sus corazones le adoraban con más devoción que nunca.
Sus mentes meditaban solo en las grandezas de Dios.
Ellos sabían que estaban allí con un propósito específico.
Por eso mientras las cadenas trataban de atarlos, ellos podían cantar hermosas melodías para Dios y los demás prisioneros los escuchaban.

Dios busca adoradores

Nos resulta asombroso que Dios pueda buscarnos para que le adoremos. En este artículo se muestra que en realidad el Padre quiere establecer un diálogo de amor con sus hijos.

“Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren”.
Juan 4:23

Alabar con un cántico nuevo

Alabar es por excelencia crear; es expresarse en la música, en el canto, en la danza… en el juego y en las infinitas formas artísticas que la cultura dispone.

Algo había pasado en esa iglesia de barrio aquella tarde. Ya hacía un año que Juancito había traído un cancionero del Encuentro Nacional de la Alabanza. Era un librito de 150 coritos que además, traía un suplemento que explicaba las posiciones para acompañar con guitarra. Se completaba con seis cassettes que contenían las grabaciones de todos los coritos.

Esa tarde fría de invierno había más de 30 jóvenes en la pequeña capilla. Alberto, el líder de los jóvenes terminó de orar e invitó a Juancito a comenzar con la alabanza.

Aspectos prácticos en la dirección de la alabanza

La alabanza y la adoración comienza en primer lugar en la obediencia y sometimiento a la palabra de Dios en nuestra vida diaria, el dirigir a una congregación a adorar a Dios, es una responsabilidad grande que demanda de nosotros una vida congruente de lo que decimos y hacemos el domingo, con lo que vivimos de Lunes a Sábado, tristemente vemos que en muchas ocasiones el domingo cantamos, gritamos, levantamos nuestras manos y dirigimos a la gente a alabar a Dios y llegado el Lunes empezamos a ser otros y a vivir sin comunión con Dios, te animo a que pruebes vivir en comunión con Dios toda la semana, te darás cuenta que tu alabanza y adoración será muy diferente el domingo porque “LA VERDAD ENSEÑADA DEBE TENER EL RESPALDO DE LA VIDA DEL QUE LA ENSEÑA”.

En este articulo analizaremos algunos aspectos prácticos en la dirección de alabanza, no pretendo con esto ser absoluto

Requisitos para integrar el ministerio de Alabanza y Adoración

Vivimos en tiempos donde todo es muy acelerado, la globalización, celulares, televisión, Internet, etc. Nos invitan al famoso: llame ya, adelgace ya. Creo que éstas corrientes tal vez han ingresado en nuestras iglesias buscando cierta celeridad en distintos procesos que a veces desemboca en “ministre ya”, olvidando la esencia de cada actividad.

La música tiene un poder tan grande en nuestras vidas que puede despertar los sentimientos mas sublimes, como también impulsar a la violencia y hasta todo tipo de pasiones carnales.

El orden divino en la alabanza: poniendo a prueba la alabanza (5a parte)

Si ha seguido esta serie de artículos, habrá visto que el Orden Divino en la alabanza y la adoración a Dios está prefigurado en el Antiguo Testamento en el Altar del Incienso del Tabernáculo y que nos exige santidad en sus tres elementos ministeriales: 1) el incienso (correspondiente a la letra de nuestra alabanza que siempre debe estar acorde con la Palabra de Dios); 2) el fuego (la música, que debe ser espiritual); 3) el sacerdote (el intérprete o el adorador que debe tener un corazón correcto). Dios no acepta incienso, fuego ni sacerdote extraños, lo que significa que hay una letra correcta, una música correcta y un adorador correcto que al Señor le agrada (al final del artículo están las ligas a los artículos anteriores de esta serie).

Efesios 5:8 y10 dice: “Porque en otro tiempo erais tinieblas; mas ahora sois hijos de luz en el Señor: andad como hijos de luz. […] Aprobando lo que es agradable al Señor”. Dios nos pide que aprobemos lo que es agradable a Él, y que reprobemos lo que no le agrada. Debemos hacer a un lado nuestros gustos e inclinaciones y preferir lo que es bueno para Dios. ¿Cómo podemos aprobar la alabanza que agrada a Dios? Es necesario aplicarle una evaluación sincera con base en los principios que hemos aprendido. A continuación exponemos algunas preguntas que pueden ser útiles para evaluar cada aspecto de nuestra alabanza.

El Orden Divino en la Alabanza: el Sacerdote (4a parte)

El tercer elemento que encontramos con respecto a la santidad del Altar del Incienso es quién ministra la adoración. Solo los descendientes de Aarón (tribu de Leví) podían ofrecer sahumerio en el altar. Cuando Coré, sin ser sacerdote levita, quiso usurpar el sacerdocio de Aarón, y ofrecer su propio sacrificio fue tragado por la tierra con toda su familia; y los hombres que le siguieron fueron consumidos por el fuego de Dios (Num. 16). Esto nos habla que solo la alabanza de un hijo de Dios, de un espíritu redimido, es aceptable delante del Señor. Por eso Pr. 15:8 dice que el sacrificio de los impíos es abominación a Jehová.

El orden divino en la alabanza: la música espiritual (3a parte)

¿Cómo reconocer la música espiritual? ¿Cómo saber si la música utilizada en nuestras iglesias es correcta para alabar a Dios? Algunos piensan que la música es amoral, que por tratarse de un arte no es posible calificarla como mala o buena, pero esto es en realidad un error. La música es una expresión del espíritu de quien la crea y ministra directamente al espíritu de quien la escucha. Por esa razón Saúl recibía refrigerio en su espíritu cuando David tocaba el arpa (1° S. 16:23). Por eso es muy importante aprender a distinguir el fuego extraño en nuestra alabanza (ver entrega anterior).

La proporción entre los componentes de la música

Así como el ser humano se compone del espíritu, alma y cuerpo, la música se compone de melodía, armonía y ritmo. Cualquier tratado de teoría musical lo menciona en ese orden.

El orden divino en la alabanza: el Fuego (2da parte)

El segundo elemento que encontramos referente a la santidad del Altar del Incienso es el fuego de Dios que quema el incienso para elevar el aroma correcto. El fuego debía tomarse del altar de los sacrificios y ser depositado en el incensario del sacerdote para que éste lo pudiera mecer y así llenar toda la casa del Señor con un aroma delicado. El fuego del altar, es figura de la música que proviene de Dios. La música es un catalizador que eleva la adoración de los santos. El fuego es muy importante y Dios se refiere en tres ocasiones al “fuego extraño” que los hijos de Aarón ofrecieron a Jehová (Lev. 10:11; Num. 4:4; 26:61).

Su error consistió en tomar fuego de otra fuente diferente al altar y ponerlo en sus incensarios. El acto fue reprobado, aún cuando usaron el incienso correcto porque el fuego aplicado no había sido mandado por Dios

El orden divino en la alabanza: el Incienso (1a parte)

El Altar del Incienso del Tabernáculo de Moisés nos muestra el orden divino para la adoración (Ex. 30:1-10). Aunque no estaba dentro del lugar santísimo, donde se encontraba el Arca del Pacto y donde descendía la presencia de Dios, era el mueble más cercano a ese lugar, solo separado por un velo (He. 9:4, se refiere a él como un mueble perteneciente al lugar santísimo). Cuando Jehová le ordena a Moisés que construya ese altar, le da instrucciones precisas sobre sus dimensiones y los materiales con los que debía estar fabricado. El Altar del Incienso, situado frente al Arca del Pacto, es una figura de nuestra adoración dirigida a nuestro Señor Jesucristo.