Si un niño…

Si un niño le habla, escúchelo
Si un niño le pregunta, respóndale
Si un niño no le habla, háblele usted
Si un niño llora, no lo deje llorar solo, consuélelo
Si un niño no es feliz, enséñele a descubrir el valor de lo que posee
Si un niño lo llama, no tarde en ir a él
Si un niño no juega, invítelo a jugar
Si un niño le pide, dele sólo lo que conviene
Si un niño está solo, dele todo lo que pueda de su tiempo

Escribiendo sermones cristianos

Escribir buenos sermones que sean interesantes y bíblicamente correctos a menudo puede ser una tarea bastante difícil. Es posible que tenga muchas preguntas.

Escribir buenos sermones o hacer sermones en audio que sean interesantes y bíblicamente correctos a menudo puede ser una tarea bastante difícil. Es posible que tenga muchas preguntas. ¿Cuál es el tema que va a tratar? ¿Qué texto de las Escrituras debe utilizar? ¿Tiene la certeza de que todo va a fluir y estar bien conectado? Hay algunas pautas sencillas de seguir que le ayudarán.

¿Quién tiene la culpa?

Desde muy pequeña, Catrina se soñaba con el día en que podría ser madre. Siempre, cuando alzaba un bebé, se imaginaba que era suyo propio, y se llenaba de esa misteriosa emoción materna. Ahora, al fin se realizaban sus sueños. Había dado a luz a una niña.

A su bebecita le puso por nombre Dana. La estrechaba amorosamente y le susurraba palabras de cariño: «Cuánto te amo, hijita. Te cuidaré bien, y siempre te daré lo mejor». A su madre la bebé le parecía tan tierna, tan bella y tan inocente.