¿Qué le espera en el cielo?
Las dos parábolas más conocidas de Jesús sobre la mayordomía, la de las minas y la de los talentos, comienzan ambas con gente común y corriente, en situaciones también comunes, pero entran pronto en un territorio sorprendente.
En la parábola de las minas, que aparece en Lucas 19, un hombre noble debe salir de la ciudad. Llama a diez siervos, y le da una “mina” (con un valor de casi tres años de sueldo) a cada uno. ¿La labor encargada a los mayordomos? “Negociad entre tanto que vengo” (v. 13).
Cuando el noble regresa, los llama a rendirle cuentas. El primer siervo le informa que ha invertido la mina que le había dado y se ha multiplicado por diez. El amo le responde: “Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades” (v. 17).