El Orden Divino en la Alabanza: el Sacerdote (4a parte)

El tercer elemento que encontramos con respecto a la santidad del Altar del Incienso es quién ministra la adoración. Solo los descendientes de Aarón (tribu de Leví) podían ofrecer sahumerio en el altar. Cuando Coré, sin ser sacerdote levita, quiso usurpar el sacerdocio de Aarón, y ofrecer su propio sacrificio fue tragado por la tierra con toda su familia; y los hombres que le siguieron fueron consumidos por el fuego de Dios (Num. 16). Esto nos habla que solo la alabanza de un hijo de Dios, de un espíritu redimido, es aceptable delante del Señor. Por eso Pr. 15:8 dice que el sacrificio de los impíos es abominación a Jehová.