Publicada enEllas y Ellos
Conquistando al enemigo.
INTRODUCCION:
Que no sea más el Yo, sino Cristo
Imaginemos la escena: al otro lado del Jordán, el vado que habían dejado aun suspiraba las huellas de Israel, el rio aun curaba la herida que le habían hecho… y el pueblo cruzo. Las naciones estaban aterradas, un gran enemigo había aparecido y algo les decía en sus corazones que éste seria invencible.
La guerra está por iniciarse, y es que sucede a menudo que las bendiciones y la batalla van juntos en la vida cristiana, entonces el entender que el Hijo de Dios se constituye ahora en un soldado, y de lo atento que este su oído y su corazón para escuchar las ordenes del Príncipe del Ejercito de Jehová, dependerá el éxito en esta carrera de las cual todos somos participantes.