Hijo de creyentes, Líder de creyentes
Tal vez una de las cosas que más persigue a los que sirven en distintos ministerios, es la legitimidad y credibilidad de su función. ¿Por qué yo y no él? ¿Qué hay de mejor en mi vida como para liderar este pueblo que el Señor compró con su sangre?…
Había una vez un rey del pueblo de Díos que se llamaba Roboam. Este fue el hijo de Salomón que lo sucedió en el reinado y a quien se le dividió el reino en dos. Su padre, el rey Salomón, había resistido exitosamente las ínfulas de un guerrillero sedicioso, Jeroboam, quien había querido aprovecharse de la situación para alzarse con gran parte del pueblo.
Volviendo a Roboam, vemos en él varias vivencias de alguien
Las iglesias en todas partes del mundo experimentan los devastadores efectos del desacuerdo, de la discordia y del conflicto
Hay un «club» que día a día gana más integrantes. La condición para entrar no es pagar una cuota, inscribirse o hacer mérito.