Conquistando al enemigo.
INTRODUCCION:
Que no sea más el Yo, sino Cristo
Imaginemos la escena: al otro lado del Jordán, el vado que habían dejado aun suspiraba las huellas de Israel, el rio aun curaba la herida que le habían hecho… y el pueblo cruzo. Las naciones estaban aterradas, un gran enemigo había aparecido y algo les decía en sus corazones que éste seria invencible.
La guerra está por iniciarse, y es que sucede a menudo que las bendiciones y la batalla van juntos en la vida cristiana, entonces el entender que el Hijo de Dios se constituye ahora en un soldado, y de lo atento que este su oído y su corazón para escuchar las ordenes del Príncipe del Ejercito de Jehová, dependerá el éxito en esta carrera de las cual todos somos participantes.
Éxodo 14 describe un momento increíble en la historia de Israel. Los israelitas acababan de salir