La consejería como un ministerio
Desde el comienzo de la humanidad el aconsejar ha sido una forma de dar una opinión sobre algún asunto específico. Se puede utilizar el consejo para bien o para mal. En Génesis 3:1-6 podemos notar que la serpiente aconsejó a Eva a comer el fruto prohibido por Dios, lo cual implicó la desobediencia a Dios y caída del ser humano. La Biblia nos enseña que Dios es nuestro Consejero (Salmos 73:23-25; Proverbios 19:21; Isaías 9:6). Aconsejar no sólo es dar alguna opinión sobre un asunto, sino es algo más que eso, es consolar al que necesita de nuestra ayuda.
Dios mismo nos da la pauta al decir que El «como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará a los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas
Una pregunta importante es sobre el Lugar donde asesorar a sus pacientes. No es recomendable usar su casa de oficina porque la gente le juzga por como se ve su casa, su jardín, sus hijos, etc.
La consejería cristiana es un ministerio de librar a las personas de las ataduras emocionales que les impide la felicidad y una vida victoriosa en Cristo. En el momento de recibir la salvación, Jesucristo nos perdona nuestros pecados y los echa al fondo del mar. Sin embargo, en muchas personas, quedan lastimaduras emocionales que necesitan ser sanadas. Esto también es parte del proceso de crecimiento espiritual y un gran paso hacia la santidad. El consejero cristiano es el instrumento de Dios para la liberación emocional y para encaminar al creyente hacia una vida plena en donde puede ser de bendición para otros