El Noviazgo del cristiano
Se cuenta de un ermitaño que vivía solo en una cueva con su hijo de 15 años. El hijo nunca había conocido al pueblo más cercano no tampoco había visto a otra gente. Pero para celebrar sus 15 años su padre decidió llevarlo al pueblo para que lo conociera y para comprarle un regalo. Salieron desde la mañana y llegaron primero a la talabartería donde su papa le enseño una montura. Después le llevo a la tienda de artículos deportivos y le enseño los mejores cuchillos para la casería.
Mientras caminaban en la calle, encontraron a una muchacha como de 15 años; el joven preguntó a su padre, «¿Qué es eso?» Su padre, tomado por sorpresa
En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia». Lo hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos autorizó a que la citáramos, como sigue:
Verdad Central:
Es muy cuidadosa al recomendarse al afecto y la estima de su marido, para conocer sus ideas, y está dispuesta a que él mande sobre ella.
La sexualidad humana se extiende por casi todas las áreas de nuestra vida. La sexualidad implica mucho más que las diferencias físicas entre los hombres y las mujeres y va más allá del acto físico sexual en el matrimonio. Es la expresión de toda la persona entera que vive la sinfonía de la existencia humana.
Soy una muchacha cumplidora de mi deber y muy apegada a mi familia, pero mi hermano está destrozando la paz en el hogar. Le gusta tomar mucho y cuando está ebrio se comporta como una bestia indomable, maltratando a todo el que encuentra a su paso. Una noche tiró a mi madre contra la pared y luego casi se corta las venas. Finalmente fue a parar a la cárcel. Creo que nunca podré perdonarle. Ya no lo considero mi hermano. Quisiera sus consejos para restaurar la paz en mi familia.
Es fácil pensar que sólo “otras personas” se divorcian, que su propio matrimonio está de alguna manera inmune al dolor del corazón, a la infidelidad o a las peleas en cuanto a quien se queda con la casa, con el carro y con el perro.
Verdad Central: El amor cristiano se demuestra por nuestra obediencia a Dios, y nuestro servicio a otros.
El rechazo en sí mismo no es una fortaleza. Nuestra reacción hacia el rechazo determina si hemos sido atrapados por él. Sólo Dios conoce la trágica cantidad de hijos suyos que por el resto de sus vidas han permitido que los continuos sentimientos de rechazo los esclavizaran.