Una mujer no es cualquier cosa

Es una bendición extraordinaria ser hija de Dios hoy en día. Tenemos la plenitud del Evangelio de Jesucristo. Contamos con la bendición de tener el sacerdocio restaurado en la tierra. Somos guiados por un profeta de Dios que posee todas las llaves del sacerdocio.

Me siento inspirada por la vida de las mujeres buenas y fieles. Desde el principio del tiempo, el Señor ha depositado una considerable confianza en ellas.