Desarrolle una familia fuerte
Llegó sin previo aviso. Me encontraba en el trabajo cuando se me ocurrió mirar por la ventana; el hermoso cielo azul que había admirado hacía unos minutos ahora estaba lleno de una nubes negras que no auguraban nada bueno.
En un instante más comenzó a llover a cántaros y, a continuación, un feroz viento hizo su aparición doblando a los árboles hasta un ángulo que parecía imposible. Entonces chilló la sirena de tornados. Salimos como pudimos de los escritorios y buscamos refugio; muchos nos acurrucamos debajo de un hueco de la escalera de concreto que estaba en el sótano.
Las raíces de la homosexualidad son todavía un misterio (aunque solo un poco más misterioso que los orígenes de la heterosexualidad). Como casi todas las cosas, parece implicar tanto las raíces genético-fisiológicas como las raíces cultura-aprendizaje. Aquí mostramos algunos de los posibles factores: En primer lugar, puede haber bases genéticas en la homosexualidad. J. Michael Bailey y Richard C. Pillard, por ejemplo, descubrieron que el 52 % de los gemelos idénticos de hombre homosexuales eran también homosexuales, comparado con solo un 22 % de los gemelos no idénticos. De forma similar, encontraron que si una gemela idéntica es lesbiana, en casi el 50 % de los casos estudiados, la otra gemela era también lesbiana, en comparación con el 16 % de las gemelas no idénticas.
La posesión demoníaca se produce cuando una persona abre puertas a las fuerzas ocultas.
Desde el comienzo de la humanidad el aconsejar ha sido una forma de dar una opinión sobre algún asunto específico. Se puede utilizar el consejo para bien o para mal. En Génesis 3:1-6 podemos notar que la serpiente aconsejó a Eva a comer el fruto prohibido por Dios, lo cual implicó la desobediencia a Dios y caída del ser humano. La Biblia nos enseña que Dios es nuestro Consejero (Salmos 73:23-25; Proverbios 19:21; Isaías 9:6). Aconsejar no sólo es dar alguna opinión sobre un asunto, sino es algo más que eso, es consolar al que necesita de nuestra ayuda.
Soy viuda desde hace doce años. Tengo una hija de once años que nació a los pocos meses de morir mi esposo. Hace tiempo me entregué a un hombre casado y con hijos. El no desea romper con su esposa para casarse conmigo, pero al mismo tiempo me cela mucho hasta el punto de llegar a maltratarme porque cree que yo no le he sido fiel. Soy una mujer de buena posición económica, soy licenciada en leyes y tengo lo suficiente para vivir cómodamente. He tratado de romper con él, pero se pone violento, y aunque conozco las leyes me da temor confrontar esta situación.
Soy una muchacha cumplidora de mi deber y muy apegada a mi familia, pero mi hermano está destrozando la paz en el hogar. Le gusta tomar mucho y cuando está ebrio se comporta como una bestia indomable, maltratando a todo el que encuentra a su paso. Una noche tiró a mi madre contra la pared y luego casi se corta las venas. Finalmente fue a parar a la cárcel. Creo que nunca podré perdonarle. Ya no lo considero mi hermano. Quisiera sus consejos para restaurar la paz en mi familia.
Es fácil pensar que sólo “otras personas” se divorcian, que su propio matrimonio está de alguna manera inmune al dolor del corazón, a la infidelidad o a las peleas en cuanto a quien se queda con la casa, con el carro y con el perro.
El rechazo en sí mismo no es una fortaleza. Nuestra reacción hacia el rechazo determina si hemos sido atrapados por él. Sólo Dios conoce la trágica cantidad de hijos suyos que por el resto de sus vidas han permitido que los continuos sentimientos de rechazo los esclavizaran.
Una pregunta importante es sobre el Lugar donde asesorar a sus pacientes. No es recomendable usar su casa de oficina porque la gente le juzga por como se ve su casa, su jardín, sus hijos, etc.
La consejería cristiana es un ministerio de librar a las personas de las ataduras emocionales que les impide la felicidad y una vida victoriosa en Cristo. En el momento de recibir la salvación, Jesucristo nos perdona nuestros pecados y los echa al fondo del mar. Sin embargo, en muchas personas, quedan lastimaduras emocionales que necesitan ser sanadas. Esto también es parte del proceso de crecimiento espiritual y un gran paso hacia la santidad. El consejero cristiano es el instrumento de Dios para la liberación emocional y para encaminar al creyente hacia una vida plena en donde puede ser de bendición para otros