Mujer Cristiana
¡Oh! Mujer cristiana cuan hermosas recompensas te esperan en la gloria. Eres un lirio del alba donde el rocío de la gracia divina brilla como cristalinas diademas y eres la tenue brisa que refresca el mustio camino de este mundo.
Dice Dios: (Pr. 18:22) «El que halla esposa halla el bien, y alcanza la benevolencia de Jehová». Desde el principio de la creación el Señor estableció esta verdad: «Gn. 2:18) «No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él».
Pero eres mucho más que una compañera idónea, (Pr.14:1) eres la que con tus manos edificas la casa, mientras que la necia con las suyas la derriba.
Todos nosotros comunicamos algo con lo que somos. No sólo con lo que decimos, sino con todo lo que somos. Los comunicólogos dicen: «Es imposible no comunicar». Tú comunicas un mensaje con tus gestos, tus actitudes, y, especialmente, con tu vestuario. Y es este un mensaje tan fuerte, que puede acallar lo que tú dices con la boca.
Conforme el ministerio o la iglesia crecen sus líderes deben esforzarse más por ser accesibles y personales. Conforme las tareas se multiplican es fácil volverse menos enfocando en la gente y más en los proyectos. Pronto la gente empezará a formarse una imagen de nosotros muy parecida a la que alguna gente tiene de Dios en el Viejo Testamento – inaccesible, e impersonal.
1º de Samuel 17:49 – David tomó de allí una piedra, y la tiró con la honda, e hirió al filisteo en la frente; y la piedra quedó clavada en la frente y cayó, sobre su rostro en tierra.
La sexualidad humana se extiende por casi todas las áreas de nuestra vida. La sexualidad implica mucho más que las diferencias físicas entre los hombres y las mujeres y va más allá del acto físico sexual en el matrimonio. Es la expresión de toda la persona entera que vive la sinfonía de la existencia humana.
Jesús enseñaba con autoridad y esa autoridad daba peso e influencia sobre la doctrina que predicaba. Nuestra enseñanza a veces es buena en su contenido, pero por enseñarla sin autoridad y sin convicciones ineficaz, no trae aprendizaje, no trae fruto. En esta lección estudiaremos lo referente a la preparación de una lección de la Biblia recordando siempre, que además de una buena lección, nos falta esa autoridad que el Señor nos da para enseñar con el poder del Espíritu Santo. La autoridad viene cuando conocemos lo que enseñamos y cuando lo vivimos.
Soy viuda desde hace doce años. Tengo una hija de once años que nació a los pocos meses de morir mi esposo. Hace tiempo me entregué a un hombre casado y con hijos. El no desea romper con su esposa para casarse conmigo, pero al mismo tiempo me cela mucho hasta el punto de llegar a maltratarme porque cree que yo no le he sido fiel. Soy una mujer de buena posición económica, soy licenciada en leyes y tengo lo suficiente para vivir cómodamente. He tratado de romper con él, pero se pone violento, y aunque conozco las leyes me da temor confrontar esta situación.