Entendiendo nuestro llamado
Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. Pero a cada uno de nosotros fue dado la gracia conforme a la medida del don de Cristo. Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres. Efesios 4:1-8
El Altar del Incienso del Tabernáculo de Moisés nos muestra el orden divino para la adoración (Ex. 30:1-10). Aunque no estaba dentro del lugar santísimo, donde se encontraba el Arca del Pacto y donde descendía la presencia de Dios, era el mueble más cercano a ese lugar, solo separado por un velo (He. 9:4, se refiere a él como un mueble perteneciente al lugar santísimo). Cuando Jehová le ordena a Moisés que construya ese altar, le da instrucciones precisas sobre sus dimensiones y los materiales con los que debía estar fabricado. El Altar del Incienso, situado frente al Arca del Pacto, es una figura de nuestra adoración dirigida a nuestro Señor Jesucristo.
El liderazgo cristiano es algo muy peculiar porque al contrario del liderazgo secular, el liderazgo cristiano es un llamado de parte de Dios. Una selección. Dios nos llama, nos separa y nos impone una carga que demanda abnegación de parte de aquel que lo recibe y acepta.
El noviazgo como se practica en la actualidad es realmente una invención humana. En la Palabra de Dios no se menciona la palabra «noviazgo», ni hay alguna referencia a una relación entre hombre y mujer o dinámica similar al noviazgo tal como se entiende ahora. Las palabras «Novia» y «Novio» aparecen en el Antiguo Testamento para referirse a quienes contraen nupcias en una boda. En el libro de Cantares se usa la palabra «amiga», pero no es una «girlfriend» como se conoce ahora, sino que se refiere a la esposa.
¿Pondría usted una caja llena de pornografía en medio de la sala, y luego les diría a sus hijos que no la toquen? ¿Entonces por qué les permite usar la computadora sin supervisión? La verdad es que la Internet es un medio con un contenido increíble, pero con muchísimos peligros para sus hijos, y si usted no actúa ahora, tarde o temprano ellos se verán afectados.
Escuché una vez al anfitrión de un “talk show” decir un argumento muy convincente del porqué las mamás necesitan tomar tiempo para sí mismas. Él decía que las madres dan y dan al punto de vaciarse. Entonces deben “re-cargarse” para poder seguir dando. A mí me pareció bastante razonable. Sin embargo comencé a cuestionarme ¿porqué en mi búsqueda de tener este “tiempo para mí” siempre terminaba sintiendo como que nunca era suficiente y siempre necesitaba más?
En general se puede hacer las anteriores divisiones para una clase de niños, en lo posible y en la posibilidad que tenga divida las clases de los niños como muestra en esquema anterior.
Un día, un amigo de la familia nos visitó en la casa de mis padres. Después de disfrutar de la comida tomó una guitarra y nos enseñó una bonita canción en zapoteco (una lengua indígena de la región del Istmo de Tehuantepec, muy antigua, de sonidos suaves y musicales). Sin entender en absoluto lo que decía la letra, pude percibir que había tristeza y dolor en la melodía. Después nos explicó que esa canción se titulaba en español “Última Palabra” y que en Oaxaca, su tierra natal, se cantaba durante los funerales de un ser querido. Me llamó especialmente la atención porque me recordó un himno que se cantaba en la iglesia desde hace años, que aunque no tenía exactamente la misma melodía, sí era la misma idea musical.