Evite las trampas que pone el enemigo para obstaculizar nuestra adoración a Dios.
El enemigo detesta que usted adore a Dios. Él quiere impedir que lo alabe. Por eso le va a hacer guerra en su cuerpo con enfermedades. Va a atacar su alma con pesadez y sufrimientos. Satanás va a atacar su mente con pensamientos de maldad, no sólo cuando esté despierto, sino también mientras duerme. La batalla no es sólo personal, sino también corporativa. Toda la Iglesia está en guerra. (más…)




Toda congregación necesita tener un ministerio de alabanza que sea motivo de bendición para sus miembros. Este artículo pretende ser una ayuda en la búsqueda de un buen ministerio de Alabanza, la lectura del mismo es recomendada tanto para músicos como para pastores.
La adoración ha sido un tema de énfasis de los últimos años. La Biblia sin embargo habla de la importancia de la adoración a Dios como un tema central.
Adoración Cristiana – Más Que Música
“Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían”. (HECHOS 16:25)
La autora es psicóloga, y trata el tema de la gratitud con originalidad y buen fundamento bíblico. La gratitud es un componente esencial de la alabanza.
Nos resulta asombroso que Dios pueda buscarnos para que le adoremos. En este artículo se muestra que en realidad el Padre quiere establecer un diálogo de amor con sus hijos.
Alabar es por excelencia crear; es expresarse en la música, en el canto, en la danza… en el juego y en las infinitas formas artísticas que la cultura dispone.
La alabanza y la adoración comienza en primer lugar en la obediencia y sometimiento a la palabra de Dios en nuestra vida diaria, el dirigir a una congregación a adorar a Dios, es una responsabilidad grande que demanda de nosotros una vida congruente de lo que decimos y hacemos el domingo, con lo que vivimos de Lunes a Sábado, tristemente vemos que en muchas ocasiones el domingo cantamos, gritamos, levantamos nuestras manos y dirigimos a la gente a alabar a Dios y llegado el Lunes empezamos a ser otros y a vivir sin comunión con Dios, te animo a que pruebes vivir en comunión con Dios toda la semana, te darás cuenta que tu alabanza y adoración será muy diferente el domingo porque “LA VERDAD ENSEÑADA DEBE TENER EL RESPALDO DE LA VIDA DEL QUE LA ENSEÑA”.
Vivimos en tiempos donde todo es muy acelerado, la globalización, celulares, televisión, Internet, etc. Nos invitan al famoso: llame ya, adelgace ya. Creo que éstas corrientes tal vez han ingresado en nuestras iglesias buscando cierta celeridad en distintos procesos que a veces desemboca en “ministre ya”, olvidando la esencia de cada actividad.
Si ha seguido esta serie de artículos, habrá visto que el Orden Divino en la alabanza y la adoración a Dios está prefigurado en el Antiguo Testamento en el Altar del Incienso del Tabernáculo y que nos exige santidad en sus tres elementos ministeriales: 1) el incienso (correspondiente a la letra de nuestra alabanza que siempre debe estar acorde con la Palabra de Dios); 2) el fuego (la música, que debe ser espiritual); 3) el sacerdote (el intérprete o el adorador que debe tener un corazón correcto). Dios no acepta incienso, fuego ni sacerdote extraños, lo que significa que hay una letra correcta, una música correcta y un adorador correcto que al Señor le agrada (al final del artículo están las ligas a los artículos anteriores de esta serie).
El tercer elemento que encontramos con respecto a la santidad del Altar del Incienso es quién ministra la adoración. Solo los descendientes de Aarón (tribu de Leví) podían ofrecer sahumerio en el altar. Cuando Coré, sin ser sacerdote levita, quiso usurpar el sacerdocio de Aarón, y ofrecer su propio sacrificio fue tragado por la tierra con toda su familia; y los hombres que le siguieron fueron consumidos por el fuego de Dios (Num. 16). Esto nos habla que solo la alabanza de un hijo de Dios, de un espíritu redimido, es aceptable delante del Señor. Por eso Pr. 15:8 dice que el sacrificio de los impíos es abominación a Jehová.
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