Niños

La infelicidad infantil.

La grasa acumulada en el abdomen es la más dañina para la salud. Así lo revela un estudio sobre obesidad abdominal en la infancia llevado a cabo en Estados Unidos.

Según un estudio de Estados Unidos, sustituir los juegos en el parque por los de la consola y los bocadillos hechos en casa por panecillos industriales, son algunos de los factores responsables de que la obesidad abdominal haya aumentado más de un 65 por ciento entre los niños y casi un 70 por ciento entre las niñas en los últimos 16 años. Así lo revela un estudio sobre obesidad abdominal en la infancia llevado a cabo en Estados Unidos.

A pesar de que la grasa acumulada es igual que la localizada en el resto del cuerpo, la ubicada en el abdomen es más peligrosa debido a que puede provocar graves alteraciones metabólicas en el organismo como la diabetes tipo dos o síndrome metabólico, que engloba una serie de enfermedades o factores de riesgo -la citada obesidad abdominal, colesterol, hipertensión, diabetes y triglicéridos- que convierten a quien sufre algunos de estos males en candidato ideal a sufrir una enfermedad cardiovascular. Este aumento de grasa en el vientre pinta un cuadro verdaderamente triste para los niños, que desde una edad muy temprana pueden verse sometidos a serios problemas de salud.

Recuperar la salud
Sin embargo, aún quedan esperanzas para los más pequeños. Stephen Cook, profesor auxiliar de pediatría en el centro médico de la Universidad de Rochester, argumenta que aquellos que se encuentran en la primera etapa de la arteriosclerosis -enfermedad caracterizada por la obstrucción de las arterias que impide el paso de la sangre- pueden recuperar un sistema cardiovascular sano.

A diferencia de los menores, a los adultos deben superar una batalla más dura si sufren una acumulación de placas o si éstas han calcificado.
Y para el control del problema, la báscula queda en segundo plano, ya que lo más significativo es el perímetro de cintura. A través de este método se estima el riesgo debido al exceso de adiposidad intraabdominal. Pero se trata de una medida que no suele tomarse en una visita común al médico añade Cook. La prueba más frecuente cuando se acude al especialista es la del Índice de Masa Corporal (IMC), una fórmula para conocer si se tiene el peso adecuado dividiendo el total en kilos entre la altura al cuadrado.

A pesar de ser una técnica fiable, Cook asegura que existen limitaciones. Una persona muy musculada, por ejemplo, puede tener un elevado índice de masa corporal, incluso si es un individuo sano y tiene una buena media del perímetro de cintura.

Por el contrario, un niño que lleva una vida sedentaria, puede no tener un elevado IMC, pero si su perímetro de cintura supera la media, el riesgo es mayor que el de otros jóvenes sanos con un índice mayor.

Cook asegura que no existe ningún patrón oro respecto a cómo se debe medir el perímetro de cintura y los especialistas aún no han llegado a un consenso que certifique cuáles son los mejores parámetros de medición, ni cuál es la mejor forma de hacerlo.

Fuente: Estudio Universidad de Rochester.

Deje su comentario a continuación

Mas del autor

Ingrid San Martin

Ingrid San Martin

Editora general de la red PoderyGloria.