Liderazgo

Valore a la gente que lidera

Conforme el ministerio o la iglesia crecen sus líderes deben esforzarse más por ser accesibles y personales. Conforme las tareas se multiplican es fácil volverse menos enfocando en la gente y más en los proyectos. Pronto la gente empezará a formarse una imagen de nosotros muy parecida a la que alguna gente tiene de Dios en el Viejo Testamento – inaccesible, e impersonal.

Escondida en el libro de Éxodo del Viejo Testamento hay una conmovedora ilustración que muestra una imagen muy diferente de Dios. Es una imagen de un Dios muy personal que asigna gran estima a las personas. En éste pasaje, Dios establece en los deberes regulares de los sacerdotes un recordatorio constante de que el ministerio es sobre y para la gente. Estos dos versos sirven como un ejemplo convincente de cómo Dios quiere que veamos a los que pastoreamos en el ministerio.

Y Aarón llevará los nombres de los hijos de Israel en el pectoral del juicio sobre su corazón cuando entre en el lugar santo, continuamente por memorial delante del Señor. Pondrás en el pectoral del juicio el Urim y el Tumim, y estarán sobre el corazón de Aarón cuando entre a la presencia del Señor; y Aarón llevará continuamente el juicio de los hijos de Israel sobre su corazón delante del Señor.” Exodo 28:29-30 (LBLA)

Cada vez que Aaron desempeñaba sus deberes sacerdotales, se le recordaba que Dios tenía al pueblo de Israel en su corazón. Cada gema en las cuatro filas de piedras de su pectoral representaba una tribu diferente de Israel. Cada hombre, cada mujer, cada muchacho y cada muchacha estaban representados en esas piedras. No existía una sola persona de Israel que Dios no amara o tuviera cuidado de ella. Y Dios quería que Aaron que amará y cuidara del rebaño con autenticidad.

Dios quería que la gente estuviera en el corazón de Aaron. En última instancia, el ministerio no es sobre proyectos o actividades, es sobre la gente. Esto parece dolorosamente obvio, y sin embargo, nosotros consistentemente perdemos perspectiva. Es posible que Aaron vistiera esas piedras sobre el pectoral pero que su propio corazón estuviera lejos de la gente. Es posible también que el desempeñara su deberes sacerdotales y fuera relacionalmente distante de la misma gente que fue llamado a servir. Lo mismos puede ser cierto de nosotros.

¿Qué haces para mantener a la gente al frente y al centro del ministerio?

Escuche la emoción y pasión de Pablo por aquellos que lideraba.

“Es justo que yo sienta esto acerca de todos vosotros, porque os llevo en el corazón, pues tanto en mis prisiones como en la defensa y confirmación del evangelio, todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia.” Filipenses 1:7 (LBLA)

“Os llevo en el corazón”. Deje que esas palabras penetren. ¿Podría el equipo que lidera decir que usted los lleva en su corazón?

Cuando la vida y el ministerio se mueven muy rápido, una de las víctimas es la atención personal de aquellos que integran nuestro equipo. Inconscientemente nuestro patrón de pensamientos hacia la gente comienza a cambiar. Incluso la gente en nuestro equipo puede comenzar a verse a sí misma como herramientas que utilizamos para lograr nuestras metas ministeriales. Se pueden convertir en aquellos a través de los cuales ministramos en lugar de aquellos que nosotros ministramos.

Un ministerio que honra a Cristo nunca se logra a costa de los que forman nuestro equipo.

Hay algunos síntomas o indicadores de que usted necesita trabajar en ésta área.
La gente podría sentirse desvalorada si usted está…

* Relacionado superficialmente
Si usted no está experimentando auténticamente comunidad bíblica y en lo personal no está disfrutando de relaciones vitales, su propio corazón se volverá duro hacia otros

* Espiritualmente drenado
Cuando su propia alma es saludable y rellena, su corazón será suave con los demás. Pero, cuando está vacía y no tiene nada que dar, la gente se volverá una molestia

* Siempre de prisa
¿Camina rápido a cualquier lugar que va? Aun cuando usted haga un alto para habla con la gente, ¿sienten que usted tiene urgencia de dejarlos? La prisa es el archienemigo de la intimidad y una relación profunda.

* Nunca conectado con su vida personal
Cuándo fue la última vez que usted se sentó con alguien de su equipo y le preguntó “¿Realmente como te va?”, y entonces tomo tiempo para realmente escucharla. Intente preguntarle a alguien que usted lidera ahora como puede orar por ellos personalmente.

* No orando por ellos
Cuando Aaron iba delante del Señor, llevaba los nombres de la gente de la que era responsable. Es nuestro trabajo en el ministerio llevar los nombres de aquellos de los que somos responsables delante del Señor. Orar por ellos le ayudara a llevarlos en su corazón.

Alguna vez se ha hecho la siguiente pregunta, “Si Jesús viniera físicamente a su iglesia o ministerio, ¿Qué cree usted que El querría ver? ¿Nuestros edificios, nuestro plan estratégico, nuestro reporte financiero, o la selección de cantos para el servicio de fin de semana

Creo que la clave para responder esta pregunta está en I de Tesalonicenses 2
“Porque ¿quién es nuestra esperanza o gozo o corona de gloria? ¿No lo sois vosotros, en la presencia de nuestro Señor Jesús en su venida? Pues vosotros sois nuestra gloria y nuestro gozo.” I Tesalonicenses 2: 19-20 (LBLA)

¿Qué podría querer Dios ver? Nuestra gente. Esa preciosa gente que El nos ha confiado

Fuente: liderinnova.blogspot.com

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Daniel Diaz Nauto

Daniel Diaz Nauto

Director, Editor, Webmaster entre otras funciones de la Red PoderyGloria. Hace 12 años se dedica a la informatica, amante a la fotografía y estudiante de teología. Le gusta disfrutar de aquella música que llega a lo profundo del corazón.