varon¿Qué es y qué significa para Dios el Varón?
El hombre es desde un punto de vista bíblico el representante de Dios aquí en la tierra. Como esposos se nos dice que debemos amar a nuestra esposa así como Cristo amó a la iglesia. El hombre representa a Cristo en el matrimonio. Como padre la Biblia nos dice que nuestros hijos son como saetas en nuestras manos, es decir nosotros somos los responsables del destino espiritual de nuestros hijos.
Para que podamos llevar a cabo tareas tan difíciles Dios nos ha creado a su imagen y a su semejanza, nos ha dado la habilidad de desarrollar carácter puro y justo, necesario para representarle aquí en la tierra.

¿Qué papel juega el varón en el plan de Dios?

Nuestro Dios es un Dios de orden, y en el orden de la creación El ha puesto al hombre como cabeza, es decir, le ha delegado autoridad como su representante, primero en la familia, después en la sociedad.
Esto, mas que un privilegio, es una responsabilidad, y con la responsabilidad viene la necesidad de rendir cuentas por lo que se nos delego. Es interesante que en la historia del Edén, fué la mujer la que primero probo del fruto prohibido, pero cuando Dios los llama a cuentas es al hombre, al que se dirige: Mas Jehová Dios llamó al hombre y le dijo ¿Donde estás tú? … ¿Has comido del árbol que yo te mandé no comieses?
Gen 3:9,11

El mandamiento de no comer del árbol de la ciencia del bien y del mal fue dado antes de que Eva fuera creada. Fue responsabilidad de Adán enseñar a su pareja acerca de ese mandamiento, aparentemente el trabajo que realizó en este aspecto no fue muy bueno. Cuando en el nuevo testamento leemos acerca del primer pecado se habla del pecado y la desobediencia de Adán. (Romanos 5:12,19), nuestra lógica nos dice que debería hablar mas bien del pecado de Eva, pero Dios lo ve de otra manera. Tomando esto como base, el papel que el hombre juega en el plan de Dios es el de representante directo de Dios y sus propósitos.

¿Porqué el hombre ha perdido el deseo y la visión de desarrollar su sacerdocio?

Hay muchos factores que contribuyen a esta situación. En las ultimas décadas a habido un ataque muy fuerte a la masculinidad. El movimiento feminista especialmente, ha insistido en que entre el hombre y la mujer no hay ninguna diferencia excepto la diferencia en nuestros órganos sexuales. Esta es la premisa que se toma como base para enseñar a las mujeres que el hombre no debe de tener ningún tipo de autoridad sobre ella.
Esta manera de pensar se ha infiltrado en la iglesia, y como resultado tenemos en los hogares cristianos una lucha por la autoridad. Muchos hombres se dan por vencidos en esta lucha y dejan a la mujer tomar la dirección espiritual en sus casas.

Otro de los factores que contribuyen a la falta de liderazgo de parte del hombre en el hogar tiene que ver con la educación que nuestros hijos varones reciben en las escuelas. Por ya muchos años la educación ha estado diseñada para las niñas. El salón de clase se ha vuelto como una prisión para los niños varones. Constantemente están siendo reprendidos por sus maestros, en su mayoría mujeres, por moverse, por ser inquietos, por ser toscos. En estos mismos salones de clase se premia a las niñas por ser ordenaditas y limpias, por no moverse de sus sillas y escuchar con atención.

El mensaje que los niños reciben en las escuelas, es: “Reprime tus instintos de líder”, “reprime tu energía, no es necesaria”, “debes de ser como las niñas”. Cuando el niño sale de la escuela ha sido domado, es manejable y dulce. Aprendieron en la escuela que las niñas hacen mejor el trabajo y cuando se casan prefieren dejarle a la esposa el trabajo de dirigir espiritualmente el hogar.

Otro factor que contribuye a este deterioro tiene que ver con la falta de programas en nuestras iglesias que realmente desafíen al hombre. Así como las escuelas estaban diseñadas para las niñas, hay muchas iglesias diseñadas para mujeres.
Cada pastor debe buscar la manera de ministrar al varón. Los discipulados para los hombres deben ser más dentro del contexto de las cosas que a los hombres les gustan. Escalando montañas, participando en carreras, viajes misioneros a lugares difíciles, juegos rudos en las que hay líderes. etc. etc.

¿Es difícil combinar pureza e integridad en la vida diaria del varón?

Es difícil pero no imposible. Para poder hacerlo se necesita ser hombre. Cuando David estaba a punto de morir le dió a su hijo Salomón un consejo muy importante: “…esfuérzate y sé hombre. Guarda los preceptos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mandamientos…” 1 Reyes 2:2-3 Para guardar los mandamientos de Dios y vivir en santidad se requiere ser hombre. Una de las características de los hombres es nuestro deseo de conquista, y no hay conquista más difícil que nuestra carne. Para poder conquistar esta área de nuestra vida es necesario hacerlo de una manera radical (mateo 5:29) y a la vez disciplinada, es decir, de una manera inteligente.
El apóstol Pablo nos dice en 1 corintios 9:26 “Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire”. Muchos hombre pasan sus dias corriendo como a la ventura o golpeando el aire, no tienen metas especificas acerca de las cosas que les gustaría superar en sus vidas. Como hombres buscadores de integridad cada mañana debemos estar conscientes de las áreas en las que somos débiles para no acercarnos a ellas.

¿Qué retos enfrenta el varón de hoy?

El principal tiene que ver con una crisis de identidad, el ser hombre o no serlo, el tomar nuestro papel de lideres o abandonarlo, el seguir sus impulsos naturales de liderazgo o sucumbir a la presión de ser un “buen hombre”.
El “buen hombre” nunca alcanzará sus metas en la vida porque para hacerlo se necesita tener piel de cocodrilo para aguantar los golpes y el “buen hombre” es muy sensible.

El “buen hombre” nunca podrá dirigir su casa con autoridad porque el “buen hombre” no sabe como actuar bajo presión, ni sabe tomar decisiones por si solo. Es interesante que aunque muchas mujeres empiezan la vida matrimonial diciendo que quieren un “buen hombre” y cuando domestican a su marido terminan menospreciándolo.
Cada mujer en lo más profundo de su corazón está buscando en el marido el padre que conoció o que quiso conocer siendo una niña. El padre que la protegía, que la amaba, el padre fuerte y sabio, que siempre sabía como actuar y que decidir. Cada hombre debe tratar de llenar esta necesidad en la vida de su esposa, pero para lograrlo tenemos que ser hombres fuertes.

Esta es la principal crisis del hombre cristiano moderno. Hay otras crisis que tiene que ver con el bombardeo de imágenes sexuales de las que es victima el hombre a través de los diferentes medios. Muchos hombres son esclavos de la pornografía u otras adicciones de tipo sexual. Es interesante notar que el área donde se encuentran nuestros órganos sexuales, es también donde descansa toda nuestra estructura ósea, y aquí hay un principio muy importante, si esta área física se ve afectada, todos nuestros huesos sufrirán las consecuencias, de la misma manera cuando el hombre tiene problemas en el área sexual, tendrá problemas en todas las demás áreas de su vida. Hay hombres que andan apagando fuegos por otros lados, sin saber que la solución está en arreglar el problema de tipo sexual.

¿Qué tiene que hacer el varón para mantener conectado su matrimonio con Dios?

El problema más grande tiene que ver con una falta de entendimiento acerca de lo que es el matrimonio. Desde el punto de vista bíblico el matrimonio es la profecía más poderosa sobre la faz de la tierra. Cuando la pareja vive de la manera en la que Dios ordena en Su Palabra. Ese matrimonio empieza a profetizar acerca de la unión de Cristo y la iglesia.

Satanás odia esta profecía es una afrenta en su contra, representa todo lo que el detesta. Es por eso que trata de destruirlo. Desde el huerto del Edén hasta nuestros días el diablo ha estado ensañado contra el matrimonio. El homosexualismo, el lesbianismo, el machismo, y el feminismo son ataques directos en contra del matrimonio.

Como hombre tenemos que entender la importancia de nuestro matrimonio para Dios esto le dará más relevancia. Somos una profecía viviente. No hay forma más efectiva de evangelismo que un matrimonio que vive de acuerdo al plan de Dios. Es más efectivo que cualquier predicación.

¿Y qué hacer para mantenerse conectados como matrimonio?

Jesús dijo: “si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos” Mateo 18:19

La palabra clave en este mensaje es “acuerdo”. Significa armonía. Armonía es un término musical que significa “La unión o combinación de sonidos musicales acordes que se tocan simultáneamente”. Toda canción tiene una melodía, y cuando se toca con una banda o una orquesta todos armonizan alrededor de esa melodía.
Jesús nos está diciendo que si dos nos pusiéramos de acuerdo, si dos tocáramos la misma melodía, todo lo que pidamos nos será hecho. ¡Podemos mover montañas!

Nadie puede tener más armonía que la pareja. Es una armonía en varias áreas. Armonía legal, estamos unidos por las leyes terrenales, armonia espiritual, estamos unidos por las leyes divinas, armonía física, por la relación sexual, armonía emocional, por el amor que une a la pareja. Cuando tomamos esta unidad y la combinamos con propósitos específicos, nada puede detener a la pareja cristiana.

El propósito nos da conexión. La mayoría de las parejas no tienen metas que estén tratando de alcanzar, solo existen. No se dan cuenta del potencial tan enorme que poseen. Es obvio que hay otras cosas que nos mantienen conectados como la oración, la comunicación, el salir juntos con frecuencia.

¿Qué valor se ha perdido dentro de la comunión matrimonial y hasta donde es responsabilidad del varón?

Creo que la oración en pareja. Si le preguntas a cualquier pareja cristiana si oran, te dirán que si, les preguntas que si oran juntos, y más de un 90% te dirán que no.
Creo que nuestro enemigo nos quiere mantener separados en esta área porque él sabe los estragos que una pareja causaría en el reino de las tinieblas si oran juntos. Es responsabilidad del varón cultivar esta vida de oración con su esposa, buscando toda oportunidad para orar juntos. Ocasiones hay muchas, empezando con nuestros propios hijos, nuestro matrimonio, nuestra congregación, nuestra ciudad etc. etc.

¿Qué tan importante es el romance dentro del matrimonio?

Tan importante como el sabor en los alimentos. A nadie le gusta la comida insípida ¿verdad? La verdad es que puedes vivir la vida matrimonial sin el romance, de la misma manera que puedes comerte los alimentos sin sal o condimentos, pero ¿A quién le gustan los alimentos así? ¿Quién los disfruta? Si alguien desea tener un matrimonio lleno de vida y emoción es necesario el romance.

¿Es cierto que el romance fortalece el carácter de los hijos?

Hay varias formas en las que el romance bendice a los hijos. Es un mundo en el que el matrimonio esta pasando de moda, es muy saludable para los hijos tener una imagen agradable de lo que es el matrimonio, y esto vendrá como resultado de ver a sus padres enamorados. Otra de las maneras en las que el romance bendice a los hijos es que les da seguridad.

La mayoría de nuestros hijos van a escuelas en las que muchos niños han sido victimas del divorcio. El tener padres que se aman y lo demuestran les da a los niños la seguridad de que su familia no correrá con la misma suerte.
El romance también fortalece la imagen del matrimonio en la vida de los hijos y otra ventaja para los hijos tiene que ver con la manera en la que ellos tratarán a su cónyuge cuando se casen, siguiendo el ejemplo que les dieron sus padres.

¿Qué papel debe jugar el padre en la vida de sus hijos?

El padre es el principal representante de Dios en la vida de los hijos. La mente de un niño no puede entender con claridad el concepto de Dios como espíritu, pero cuando lo ve reflejado en la vida del padre le es más fácil entenderlo. De la misma manera el mal ejemplo de un padre crea en la mente de un niño una imagen distorsionada de Dios. Otro papel y muy importante que juega el padre en la vida del niño es el de darle afirmación. Como hombre tenemos una necesidad que solo un padre puede suplir y es el encaminarnos en la vida como hombres, ser afirmados.

Jesús mismo cuando estuvo en la tierra tuvo la necesidad de ser afirmado. Cuando estaba a punto de iniciar su ministerio terrenal y se encontraba en el río Jordán siendo bautizado por Juan el Bautista, podemos imaginarnos a Jesús como cualquier otro hombre, En el había temores y angustias.

El sabía que este ministerio que estaba a punto de iniciar lo llevaría a la muerte, y es en ese momento crucial de su vida cuando el Padre lo afirma. Cuando fue bautizado, los cielos se abrieron y el Espíritu Santo descendió en forma de paloma y se oyó una voz del cielo que decía: “Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia” Lucas 3:22
El Padre dice tres cosas acerca de su Hijo Jesús. Eres mi Hijo: Una demostración de orgullo. Amado: Una demostración de afecto. En ti tengo complacencia: Una demostración de placer. Si Jesús siendo el Hijo de Dios y teniendo treinta años de edad necesitaba esa afirmación, todo niño y joven también la necesita.

¿Cómo podemos expresar amor y disciplina al mismo tiempo?

Esas son dos palabras inseparables. No podemos amar a alguien y no disciplinarlo, el padre que ama a su hijo lo disciplina, de la misma manera no podemos disciplinar a alguien si no lo amamos. Es por eso que la disciplina debe ser aplicada siempre por los padres, o por personas que realmente aman a nuestros hijos. Muchos padres provocados por la ira han lastimado sus emociones. El amor, más que un sentimiento es la decisión de hacer siempre lo correcto a favor de nuestros seres amados.
El que ama a su hijo (Quiere lo mejor para él). Sabrá cuando esperarse si la impaciencia le ha ganado y su disciplina puede ser injusta.

¿Como líder ¿Cómo podemos desarrollar un ministerio efectívo, sin fallar como esposo y padre efectívo. Porque muchos andan ganando miles de vidas pero perdiendo su alma?

Es muy importante establecer prioridades para distribuir sabiamente nuestro tiempo y no caer en extremos.
Mis prioridares son:
a. Dios
b. Mi familia
c. Mi cuerpo (buena salud)
d. El ministerio o Trabajo

La regla es esta. Se puede sacrificar en orden ascendente pero nunca en orden descendente, es decir puedo sacrificar, mi ministerio, si interviene con mi salud. Puedo sacrificar mi ministerio y mi salud por proteger a mi familia, puedo sacrificar el ministerio, mi salud y aún mi familia por Dios. En orden descendente no funciona; nunca sacrificarías a Dios por tu familia, tampoco sacrificarías a la familia por tu salud y así sucesivamente.
Nótese que después de Dios lo más importantes en la vida de un hombre debe de ser su familia. De la misma manera lo menos importante en la lista de prioridades es el ministerio. De hecho no se puede llevar a cabo un ministerio efectivamente, si las otras áreas de nuestra vida son incongruentes.

¿Vale la pena “triunfar”, aunque tengas que sacrificar a tu familia?

Ese triunfo será el fracaso más grande. El apóstol Pablo hablando acerca de las características de los lideres dice que (lenguaje parafraseado), él que no puede cuidar su casa no puede ser un líder. El hogar viene a convertirse en la prueba máxima para los hombres que desean tener verdadero éxito. Quien ha triunfado en su casa, llevará ese mismo concepto de familia a su empresa y negocio y todos serán beneficiados.

Por ultimo un consejo que desafíe la mente del hombre, que provoque un cambio total en su manera de pensar.

Como hombres nuestra identidad está muy relacionada a nuestros órganos sexuales. El miembro sexual del hombre en el momento de la erección habla de empuje, fuerza, penetración, y conquista. Estas mismas características describen lo que debe ser el carácter del hombre. Empuje, fuerza, penetración, y conquista en los negocios, en los deportes, en el trabajo, en el matrimonio y en la iglesia, ese debe ser el sello del hombre de Dios.

La llamada crisis de la edad media tiene que ver con la frustración de hombres que no vivieron de esa manera, no empujaron y en vez de ser fuertes fueron debiles, no conocieron la conquista o el triunfo y les llego la edad media y se vieron a si mismos fracasados. Como hombres tenemos que aceptar que fuimos creados por Dios para la conquista ¡No esperes más! ¡Vamos a la conquista!

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