Si Dios le diera la oportunidad de concederle cualquier cosa que usted pida, ¿Qué le pediría usted a Dios? ¿Solicitaría dinero, larga vida o algún tipo de posición importante?

Cuando Dios se le apareció a Salomón y le permitió que él pidiera cualquier cosa que quisiera, Salomón le pidió sabiduría. Dios quedó tan complacido con la solicitud de Salomón, que no solamente lo hizo el hombre más sabio que alguna vez existió (por supuesto, exceptuando a Jesús), sino que también lo hizo el hombre más rico. Esto activó un principio del cual tenemos que estar conscientes cuando nos enfrentamos al tema de las finanzas: la sabiduría siempre precede a las riquezas.

Hay más de 200 versos en el libro de Proverbios que tratan el asunto del dinero, y cada uno de ellos se puede clasificar en una de siete categorías. Prov. 9:1 dice, “La Sabiduría edificó su casa, labró sus siete columnas.”

Cuando las siete columnas de la sabiduría divina están siendo usadas en su vida, ellas le proporcionan apoyo para su éxito financiero. Si por lo menos una de estas columnas es débil o falta, usted tendrá problemas con el dinero.

Aquí están las siete columnas:

1. Honre a Dios con su dinero.

Prov. 3:9-10 dice,
“Honra al Señor con tus riquezas y con los primeros frutos de tus cosechas. Así tus graneros se llenarán a reventar y tus bodegas rebosarán de vino nuevo.”

Dios quiere que usted tenga riquezas, pero Él no quiere que usted ponga su confianza en las riquezas. Él quiere que toda su confianza sea depositada en Él. Cuando honramos a Dios dándole la primera parte de todo lo que conseguimos, se rompe el poder del amor por el dinero que tendemos a tener en nuestras vidas.

Dios dice que cuando entregamos lo que tenemos en nuestras manos, Él entrega las bendiciones que Él tiene para nuestras vidas. Esta es la razón por la que diezmar (darle a Dios el primer 10% de nuestros ingresos) nunca nos hace daño financieramente. Dios bendice lo que usted tiene, y usted puede vivir mejor con el 90% que le queda que con el 100%.

2. Sea diligente y tenga una buena ética de trabajo.

Prov. 10:4 nos enseña: “La mano negligente empobrece, pero la mano de los diligentes enriquece.”

La haraganería siempre lleva a la gente a terminar en la pobreza. Dios quiere que lo hagamos todo con diligencia y excelencia. Eso significa que usted debe trabajar duro, tener una buena actitud y hacer siempre el mejor esfuerzo en cada labor.

Sin importar cuántos años usted tenga, Dios tiene cosas que Él quiere que usted haga. Si su meta es hacerse rico, jubílese y no haga nada, ya que tal vez no sea muy próspero. Pero si su meta es glorificar a Dios en todo lo que haga, usted dejará que sea Él quien le dirija y le motive en su vida. Entonces usted será exitoso en cada área de su vida – incluyendo sus finanzas.

3. Cuidado con las deudas, y no sirva de garante

Prov. 22:7 nos revela una verdad muy importante: “El rico se hace dueño de los pobres y el que toma prestado se hace siervo del que presta.”

Cuando usted toma un préstamo, usted se hace siervo de la persona o la institución a la que le debe. Hasta que usted no paga, usted pasa parte de su tiempo todas las semanas trabajando para pagarle al prestamista en vez de disfrutar lo que Dios quería que usted tuviera.

¿Y qué de las Tarjetas de crédito? Las tarjetas de créditos no son malas; pero asegúrese de usarlas como una conveniencia, no como una alternativa a sus ahorros. Es mejor usar una tarjeta de débito que una tarjeta de crédito, ya que la tarjeta de débito es como pagar con efectivo. El dinero sale de sus ahorros o de su cuenta corriente. Siempre pague las tarjetas de crédito totalmente cada mes para que no termine pagando onerosos intereses.

Una mentalidad de deudas le convencerá de comprar vehículos recreativos, televisores, vacaciones, comidas en restaurantes, etc. usando crédito. Permítanme darles un buen consejo: Si un bien/artículo pierde valor en el mismo minuto en que usted lo saca de la tienda, no lo compre usando crédito. Existen algunas excepciones – como tomar un préstamo para comprar un coche, si es que usted no tiene ninguna otra forma de ir al trabajo, etc. En general, es mejor esperar y ahorrar para comprar lo que se necesita en efectivo, que desesperarse y usar el crédito. Prov. 22: 26-27 dice:
“No seas de aquellos que se comprometen, de los que salen fiadores de deudas ajenas. Si luego no tienes con qué pagar, ¿por qué habrán de quitar tu cama de debajo de ti?”

¡Qué trágico sería que usted perdiera algo de vital importancia para su familia porque usted firmó como garante de alguien más. El principio espiritual involucrado es que usted no debe nunca asumir la responsabilidad por algo sobre lo que usted no tiene ninguna autoridad. ¡No lo haga!

4. Sea generoso. Dé a los pobres.

Prov. 11:24-25 dice:
“Hay quienes reparten y les es añadido más, y hay quienes retienen más de lo justo y acaban en la miseria. El alma generosa será prosperada: el que sacie a otros, también él será saciado.”

No tenga una actitud arrogante o glotona. Dios le bendecirá cuando usted ama a los demás y es generoso con aquellos que tienen menos que usted.

5. Busque consejería de parte de aquellos que han probado ser más sabio que usted.

Prov. 13:18 dice:
“Pobreza y vergüenza tendrá el que menosprecia el consejo, pero el que acepta la corrección recibirá honra.”

Las personas más prósperas – aquellos que consiguen riquezas y las mantienen – son aquellos que tienen un espíritu que se deja enseñar en lo referente a los asuntos financieros.

Algunas personas no aceptan consejos porque creen que lo saben todo y tienen miedo de lucir tontos. Prefieren irse a la banca rota que buscar ayuda. Es mucho mejor buscar consejería de parte de una persona que ha tenido éxito en asuntos financieros ¡que continuar reproduciendo sus errores!

6. Sea fiel en las finanzas y evite los esquemas que intentan “hacerlo rico fácil y rápidamente”.

Prov. 28:20 nos enseña que
“el hombre fiel recibirá muchas bendiciones, pero el que quiere enriquecerse deprisa no estará libre de culpa.”

Es mejor ser fiel con lo que ya usted tiene que involucrarse en el más reciente esquema para enriquecerse fácil y rápidamente. La fidelidad es importante para Dios. Además, si algo parece demasiado bueno para ser cierto, probablemente es porque no lo sea.

No hay mayor insulto para sí mismo que apostar su dinero. Usted ha invertido su tiempo y su vida para obtener lo que tiene, ¿Por qué apostarlo sabiendo que podría perderlo todo? Antes de comprar ese boleto de la lotería, recuerde de quién es el dinero que usted está usando. Al fin y al cabo, el dinero es de Dios y usted es solamente un administrador. Sea fiel con el dinero.

7. Sea honesto e íntegro

Prov. 15:6 “En la casa del justo hay gran abundancia; en las ganancias del malvado, grandes problemas.”

No transe o negocie con lo que usted sabe que es lo correcto para salir adelante. Todo el dinero del mundo no vale deshonrar a Dios o perder su reputación. ¿Qué ventaja le dará perder a su esposa, sus hijos y su salud?

Usted será bendecido conforme ponga a Dios y aplique estos siete principios o columnas de sabiduría tomados de la Palabra de Dios.

“La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella.” Prov. 10:22

Fuente: www.antesdelfin.com

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