Estudios Bíblicos

¿Qué le espera en el cielo?

cieloLas dos parábolas más conocidas de Jesús sobre la mayordomía, la de las minas y la de los talentos, comienzan ambas con gente común y corriente, en situaciones también comunes, pero entran pronto en un territorio sorprendente.

En la parábola de las minas, que aparece en Lucas 19, un hombre noble debe salir de la ciudad. Llama a diez siervos, y le da una “mina” (con un valor de casi tres años de sueldo) a cada uno. ¿La labor encargada a los mayordomos? “Negociad entre tanto que vengo” (v. 13).

Cuando el noble regresa, los llama a rendirle cuentas. El primer siervo le informa que ha invertido la mina que le había dado y se ha multiplicado por diez. El amo le responde: “Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades” (v. 17).

El segundo siervo le informa que ha multiplicado su inversión por cinco, y el maestro le da una recompensa exactamente proporcionada: “Tú también sé sobre cinco ciudades” (v.19).

El tercer mayordomo se limita a devolverle la mina que le ha dado, explicándole que ha guardado el dinero escondido en un lugar seguro de su casa.

Imagínese su vergüenza cuando el amo lo llama “mal siervo” (v. 22), le quita su mina y se la da al siervo que ya tenía diez. El noble explica su actuación con una declaración asombrosa: “Pues yo os digo que a todo el que tiene, se le dará; mas al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará” (v. 26).

El hombre de las diez minas
¿Soy un mayordomo de diez minas? Esta pregunta dio inicio a una temporada de grave reevaluación y cambios radicales en mi vida. Tomé la decisión de creer que, puesto que el propósito de Dios para mí era una vida de diez minas, tomaría esto como la mejor medida de mayordomía en mi vida. Me comprometí con Dios a convertirme con su gracia en un hombre de diez minas para Él.

Pero tal vez en estos momentos usted piense: No tengo muchos talentos ni oportunidades, así que, ¿cómo le puedo traer a Dios tantas ganancias con mi vida? Además, ¿significa esto que no voy a tener la oportunidad de servirlo mucho en la eternidad?

El amo les dice a ambos siervos lo mismo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. vv. 21, 23
De igual forma, Jesús nos recompensará a usted y a mí a partir de lo que cada uno de nosotros hizo con lo que recibió.

¿Es usted costurera, o líder de una nación? ¿Trabajador de fábrica o madre joven? Todos los discípulos tienen ahora la misma oportunidad en cuanto a productividad, y la misma oportunidad después en cuanto a una gran recompensa. De hecho, su futuro es tan prometedor e importante, como el futuro de la persona mejor dotada de la historia.

Para Sheila, madre con hijos pequeños, vivir al estilo de las diez minas ha significado convertir unas intenciones sinceras en un plan inteligente: un grupo semanal de amistad para las madres jóvenes que luchan y se esfuerzan en su vecindario.

Para Mark, urbanizador de Arizona, vivir al estilo de las diez minas ha significado redefinir lo que significa “el negocio”. Cada vez ordena mejor su carga de trabajo para poder pasar la mayor parte de su tiempo proporcionando servicios de construcción sin costo alguno a proyectos misioneros en América Central.

Para Jennifer, que se quedó ciega a los quince años, vivir al estilo de las diez minas ha significado que sus límites se han convertido en puntos de partida. Ahora llama a su ceguera “mi difícil don”, y está alcanzando a miles de personas por medio de la música y de sus conferencias.

Espero que nunca vuelva a pensar en que servir a Dios con fidelidad consiste simplemente en no pecar demasiado, no hacer nada extraordinario, o simplemente, no darse por vencido. La verdadera fidelidad del mayordomo se halla mucho más cerca de una extraordinaria y sobresaliente actuación empresarial.

La recompensa del mayordomo
El lenguaje de entrega de un siervo consiste en hacer. En el cielo, el hecho de tener más oportunidades para hacer la voluntad de Dios por medio de un amoroso servicio va a ser nuestra recompensa mayor.

Exactamente, ¿cuánta oportunidad recibirán los mayordomos fieles en el cielo? Tanta, que en el Reino del cielo, que funciona a la inversa de lo que tenemos en la tierra, la palabra más alta para hablar de servir es gobernar.

Recuerde que en la creación, Dios hizo tanto al hombre como a la mujer para que realizaran una tarea en particular: servirlo a Él en la tierra administrando su creación.

Jesús confirmó este propósito cuando les dijo a sus discípulos que su recompensa en los cielos por haberle servido aquí, sería sentarse en doce tronos para juzgar a las tribus de Israel (Mateo 19:28).

Gobernar en el cielo es algo que no va a tener nada en común con la corrupción y la manipulación que estamos tan acostumbrados a ver en las manifestaciones de poder en la tierra.

Amigo, lo exhorto a ver hoy su verdadero llamado y aprovechar la oportunidad que tiene enfrente mismo de usted. No malgaste un día más, contentándose con menos. Y en aquel día, oirá a Jesús que le dice desde su corazón: «Bien, buen siervo y fiel… entra en el gozo de tu señor».

Tomado del libro: Una vida recompensada por Dios
Editorial: Unilit

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Daniel Diaz Nauto

Daniel Diaz Nauto

Director, Editor, Webmaster entre otras funciones de la Red PoderyGloria. Hace 12 años se dedica a la informatica, amante a la fotografía y estudiante de teología. Le gusta disfrutar de aquella música que llega a lo profundo del corazón.