Ellas y Ellos

La mujer como suegra y nuera

“Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a donde quiere que tú fueres, iré yo, y donde quiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios”.

El texto seleccionado, es uno que generalmente leemos en todas las invitaciones que recibimos de parte de los novios que nos invitan a la celebración de sus nupcias. Con mucha felicidad y alegría nos entregan su bonita invitación, esperando contar con nuestra presencia. Ya en la ceremonia, el día de la boda, el pastor toma este mismo versículo y basa en él su sermón, entregando una serie de consejos para que ambos sean todavía más felices que lo que ya han sido durante su noviazgo.

Sin embargo, sin necesidad de hacer uso de la hermenéutica, nos damos cuenta que Rut está dirigiendo esas palabras de compañerismo, amistad, fidelidad y consagración a Dios a su propia suegra Noemí.
Cuánta falta hace hoy día que tanto la suegra como la nuera sean mujeres que son compañeras, amigas, fieles a la familia y consagradas al Señor. Veamos qué podemos aprender de estas dos mujeres de la Biblia.

NOEMÍ. Su nombre significa dulzura.
Recién que regresó de Moab, sin esposo y sin sus dos hijos, pidió que la llamaran: Mara (amargura), porque sólo amargura había experimentado en su viaje a aquella nación vecina de Israel. Pero después de ver la actitud de su virtuosa nuera Rut, hubo de cambiar su propia opinión de sí misma.
En esta mujer vemos las siguientes cualidades que todas cristianas que somos suegras debiéramos hacer parte de nuestra vida:
 Es libre de egoísmo. Pidió a sus nueras que no se esclavizaran a ella, (Según la costumbre de esa época, ellas no se podían casar con alguien más hasta que un hermano o un pariente cercano de su difunto marido las tomara como esposas).
 Sabe discernir a la gente (1:18). Al notar la firme decisión de Rut de quedarse con ella, la aceptó para que regresaran juntas a Belén.
 Se interesó por lo que le sucedía a su nuera Rut (2:19). Le preguntaba cada día ¿cómo le había ido en el trabajo? No era para avergonzar, tampoco para criticar, pero era con el deseo de saber de ella, un interés genuino por la persona.
 Posee sabiduría (2:20). Reconoció que Booz era el único que  podía redimir su campo y casarse con Rut. Una mujer libre de egoísmos, sin duda que Noemí lo fue.
 Procura el bienestar y la prosperidad de Rut (3:1-3). Se interesó por conseguirle hogar, ¡una familia! Sabía que su nuera merecía una segunda oportunidad para rehacer su vida y aspirar a lograr un hogar, una familia, Noemí la ayudó a lograrlo.
Una suegra que sabe instruir a su nuera a hacer bien las cosas, instruyó a Rut en todo lo concerniente a hacerle saber a Booz que podía redimir el campo de Noemí (3:16-18).
 Fue una gran abuela. Fue aya de su nieto Obed. Ella, nunca imaginó que llegaría a ser la tatarabuela del gran rey de Israel, David.

RUT. Ella también posee innumerables cualidades que la hacen  una mujer especial, veamos algo acerca de esta mujer moabita:
Es una mujer fiel. Siempre permaneció al lado de su suegra, no obstante, Noemí la dejó en libertad de quedarse en Moab, ella prefirió seguir a su suegra y a Jehová aceptarlo como su Dios.
 Ve a Dios en cada decisión (1:16). Ella dijo a Noemí: “…tu Dios será mi Dios”. Existen ocasiones, circunstancias y motivos que impiden que las relaciones humanas entre suegra y nuera, Dios sea tomado en cuenta, sin embargo Rut es un claro ejemplo de que nada y nadie debe impedir la intervención de Dios en las relaciones  familiares.
Una trabajadora incansable (1.6,7;2:17). Trabajó sin descanso en los campos de Booz. Sumisa a la voz de Noemí y de Booz. Siempre hizo lo que le indicaron (Cap. 2). Muchas nueras se niegan a escuchar consejos de las suegras por orgullo, por no aceptar ser sumisas a la madre de su esposo, es posible que al desechar esos consejos les cause grandes problemas en su matrimonio y con el resto de la familia.
Es compartida (2:18 y 19). Guardó alimento para su suegra. La iglesia está urgida de nueras que saben compartir con la mamá de su esposo todo aquello que es bendición del Señor.
Se casó con el hombre indicado. Esto es, se preocupó por cumplir la Ley del Señor antes que casarse con otro hombre.
Mujer de buen testimonio (3:10,11; 4:15). Todo el pueblo era testigo del amor por su suegra.
Mujer de gran estima. El pueblo testificó que Rut era para Noemí mejor que siete hijos. Una gran mujer sin duda alguna.

Suegras y nueras de nuestro Siglo XXI, cristianas sobre todo, es una buena oportunidad para dar testimonio del amor por Cristo, por la iglesia, por la familia y por la sociedad.
Es hora de cuidar por la felicidad del hombre que se ve en medio de una lucha que generalmente libran  suegra y nuera, cuando una de ellas es su madre y la otra su esposa, e hiriendo su alma tiene que ser réferi.
Lo que más debe importar es el testimonio cristiano que se debe poner en alto en la familia.

Enviado por Hermilo Rojo Venegas

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Daniel Diaz Nauto

Daniel Diaz Nauto

Director, Editor, Webmaster entre otras funciones de la Red PoderyGloria. Hace 12 años se dedica a la informatica, amante a la fotografía y estudiante de teología. Le gusta disfrutar de aquella música que llega a lo profundo del corazón.


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