Consejería

La homosexualidad

Las raíces de la homosexualidad son todavía un misterio (aunque solo un poco más misterioso que los orígenes de la heterosexualidad). Como casi todas las cosas, parece implicar tanto las raíces genético-fisiológicas como las raíces cultura-aprendizaje. Aquí mostramos algunos de los posibles factores: En primer lugar, puede haber bases genéticas en la homosexualidad. J. Michael Bailey y Richard C. Pillard, por ejemplo, descubrieron que el 52 % de los gemelos idénticos de hombre homosexuales eran también homosexuales, comparado con solo un 22 % de los gemelos no idénticos. De forma similar, encontraron que si una gemela idéntica es lesbiana, en casi el 50 % de los casos estudiados, la otra gemela era también lesbiana, en comparación con el 16 % de las gemelas no idénticas.

La gente a menudo pregunta: Si la homosexualidad es genética, ¿cómo trascenderá a las generaciones futuras? Los homosexuales tienen hijos, por supuesto, pero a una tasa considerablemente menor que los heterosexuales. De forma que ¿porque no ha “des-evolucionado” de nosotros? Existen varias posibilidades, pero la más obvia es que los genes responsables de la orientación sexual son similares a aquellos genes simples que son responsables de la anemia de las células falciformes: si obtienes un gen de célula falciforme de la madre y un gen de célula falciforme del padre, entonces adquirirás una anemia de las células falciformes, una enfermedad mortal. Pero los genes de las células falciformes se mantienen en parte en la población porque si tienes uno de ellos eres más resistente a la malaria.

De la misma forma, si se posee una dosis completa de genes para la homosexualidad, se es menos propenso a la reproducción. Pero media dosis puede realmente hacer a la persona más propensa a sobrevivir y reproducirse. Las mujeres con algunas características más asociadas a los hombres (¿la asertividad, quizás?) pueden hacerlo mejor que sus hermanas más femeninas. De igual forma, los hombres con algunas características de las mujeres (¿quizá más afecto por sus hijos?) pueden hacerlo mejor que sus hermanos más machos.

Incluso con un componente genético de la homosexualidad, necesitamos comprender que los genes son solo responsables de hacer las proteínas, y aun necesitamos explicar cómo las proteínas pueden influir en los comportamientos sexuales. Una vía fructífera es, naturalmente, las hormonas sexuales, especialmente la testosterona y los estrógenos.

Los estrógenos, las hormonas femeninas, son las hormonas por defecto: Si la testosterona no está presente en un feto en desarrollo, este se convertirá en una chica, da igual si tiene la genética de una chica o no. Por otra parte, si la testosterona se añade de alguna forma al feto en desarrollo, desarrollará testículos, un pene y demás, incluso si tiene el ADN de una chica. Hay ciertas circunstancias donde esto ocurre, incluso en seres humanos.

Tanto los hombres como las mujeres tienen testosterona (es crucial para el crecimiento), pero los hombres tienen cerca de 100 veces más. En ratas y ratones, los niveles bajos tienden a estar asociados a la lordosis, que es el término técnico que describe la postura sexual que las hembras tienden a adoptar. Los niveles altos en animales están asociados a una tendencia a montar a otros animales.

Los hombres con niveles altos de testosterona tienden a tener una apariencia más masculina, tienden a comportarse de una forma más masculina, y tienden a ser más agresivos. Los hombres con menos testosterona tienden a mirar y actuar en cierta forma más parecida a las mujeres, y las mujeres con más testosterona que otras mujeres tienden a parecer y actuar en cierta forma más como hombres. En cualquier caso, no hay conexiones poderosas entre los niveles de testosterona y la homosexualidad en los seres humanos: la investigación no ha encontrado diferencias entre los hombres homosexuales y los heterosexuales cuando se tiene en cuenta cuanta testosterona está circulando por su sangre. Aparentemente, nuestra orientación sexual es un poco más complicada que la de ratas o ratones.

Otros estudios sugieren que hay diferencias en la forma en que hombres y mujeres responden a los estrógenos: las mujeres responden produciendo mayor cantidad de una hormona pituitaria llamada hormona luiteinizante o LH. Los hombres no. Pero los hombres homosexuales responden de forma más parecida a la de las mujeres, lo que sugiere que los hombres homosexuales tienen un hipotálamo más femenino. Podemos por tanto esperar que las lesbianas tengan una respuesta más masculina, pero este no es el caso. De hecho, ellas responden con mayor producción de LH que las mujeres heterosexuales (como si fueran más femeninas en lugar de menos). Esto sugiere que la homosexualidad funciona de forma diferente en hombres y mujeres.

Ha habido estudios de estructuras cerebrales, buscando las diferencias entre hombres y mujeres y entre heterosexuales y homosexuales. Algunas diferencias pequeñas han sido identificadas tentativamente, pero la investigación está todavía en sus etapas tempranas. Y no tenemos aun forma de saber si esas diferencias de género y orientación causan las diferencias hormonales o son las diferencias hormonales las que causan las diferencias de género y orientación.

Todavía, el argumento de que al menos una buena proporción de nuestra orientación sexual es biológica es difícil de negar. Los homosexuales a menudo dicen que han sentido una atracción hacia su mismo sexo desde que pueden recordarlo. Y estudios de Martha McClintock y Gilbert Herdt mostraron que tanto los homosexuales como los heterosexuales desarrollan la atracción hacia el sexo opuesto o el mismo sexo a la edad de 10 años, dos o tres años antes de que empiecen a mostrar claros signos de pubertad. Siendo la heterosexualidad nuestra normal cultural clara, no deberíamos ver una atracción hacia individuos del mismo sexo como si fuera solo un comportamiento aprendido. Por el contrario, entre el 3 y el 10 % de la población se considera homosexual.

La relación entre un instinto y la educación es una cuestión de impronta: la naturaleza precisa de un estímulo complejo no directamente suministrado en la programación genética del cerebro. Es más eficiente programar el cerebro para dar una respuesta intelectual a un estímulo mientras experiencias ese estímulo. Al igual que los patitos siguen el primer estímulo móvil grande que ven, por usar el ejemplo clásico. Hay también un periodo crítico durante el que ocurre la impronta. Para los gansos, esto es una cuestión de un par de días.

Las teorías de Freud sobre la orientación sexual son básicamente lo mismo que esto. Durante un periodo crítico (que él pensaba que se producía entre los 3 y 6 años) la orientación sexual se fija por un proceso complejo de relaciones familiares que él llamó la crisis Oedipal. Un chico joven comienza por apegarse a su madre. A medida que se hace mayor, se da cuenta de la prioridad de su padre en relación con su madre, y sustituye a las chicas primero y después a las mujeres por su madre como su interés sexual primario, y comienza a identificarse con su padre, del que aprender que significa ser masculino. Un proceso similar, con complicaciones, ocurre en las chicas jóvenes. La explicación de Freud se enturbia por el uso de conceptos extraños como ansiedad de castración (el miedo supuesto que los chicos tienen a perder su pene) y la envidia del pene (el supuesto deseo que las chicas tienen de que les crezca uno).

Como la mayoría de los psicólogos, no estoy de acuerdo con muchas de las teorías de Freud. Pero hay algo de sentido en ellas: Sugiero que, en la edad de 3 o 4 años, el aprendizaje social ha informado ya al niño de su género, y para la mayoría, ha reforzado fuertemente la identificación con el progenitor del mismo sexo. La relación entre la madre y el padre se convierte en el modelo para el niño, y las fantasías sexuales posteriores se centran alrededor del género del progenitor del sexo contrario. Esto puede ser reforzado por el progenitor de sexo opuesto jugando el papel de “reactor de rol”, esto es, involucrándose en “ligoteo no sexual” con el niño (“la niña de papa” y “el pequeño hombrecito de mamá”, y cosas similares).

Freud dijo una vez que los niños son “polimórficamente perversos”, con lo cual quería decir que ellos disfrutan del placer sensual en cualquier forma, de cualquier fuente. Estoy de acuerdo con él en esto. Toma el proceso de impronta para centrar nuestro placer sensual, y posteriormente sexual, en un género o en otro. Si este proceso de impronta es interrumpido de alguna forma desde la culturalmente tradicional de la que acabamos de hablar, podemos encontrar al niño tendiendo hacia otras orientaciones sexuales que las puramente heterosexuales. Esto puede suceder de muchas formas:
El niño puede ser animado a identificarse al sexo opuesto por un progenitor o progenitores que actúan como si él o ella de hecho fuesen el sexo opuesto, como por ejemplo vistiendo al niño de acuerdo a ello.
El niño puede ser convencido sutilmente por la sobrevaloración del sexo opuesto por uno o los dos progenitores.
Puede no haber uno y otro de los progenitores con los que identificarse y aprender los roles heterosexuales, o un progenitor que pueda actuar de reactor de role.
Uno u otro de los progenitores pueden en sí mismos no demostrar el estereotipo cultural heterosexual, como ocurre con padres femeninos y madres masculinas.
El progenitor del sexo opuesto puede ser un modelo bastante más poderoso que el del mismo sexo, como cuando las niñas se identifican con un padre carismático, o un chico con una madre carismática.
Un chico en una familia numerosa de chicas, o una chica en una familia numerosa de chicos pueden encontrarse abrumado por modelos de rol del sexo opuesto.

(Nótese que, aunque uso palabras como progenitores y madre y padre, los mismos roles de la dinámica familiar pueden ser tomados por otros familiares y no familiares cercanos).

Si tomamos en cuenta conjuntamente la explicación genético-hormonal y la explicación aprendizaje-familiar, podemos tener un inicio de comprensión de la homosexualidad (y heterosexualidad): Un chico o chica que tienda hacia la homosexualidad biológicamente y que tenga una situación familiar que fomente esa tendencia, es más probable que crezca gay o lesbiana o bisexual. Una persona que ni tenga tendencia biológica ni situación familiar propensa es más probable que crezca heterosexual.

Hay una cosa que puedo decir sobre la homosexualidad con gran seguridad: Ser homosexual de ninguna forma hace a las personas menos humanas, menos dignas de respeto, menos merecedoras de dignidad. Los homosexuales han contribuido enormemente a la humanidad, desde los grandes artistas Leonardo da Vinci y Miguel Ángel a los artistas modernos como Lily Tomlin, Elton John, Freddy Mercury, y Ellen Degeneres, y un millón más entre ellos. Aquellos que miran con desprecio a gays y lesbianas están solo revelando su propia ignorancia.

Mitos sobre la homosexualidad

El mito del 10%

Durante años se ha estimado que el 10% o más de la población es homosexual. Este porcentaje se basa en los fraudulentos e inmorales “estudios” del Dr. Alfred C. Kinsey. Kinsey, que no era psiquiatra ni psicólogo ni sexólogo, sino profesor de biología y experto en la clasificación de insectos de la Universidad de Indiana y que también era un pervertido sexual, se dedicó por su propia cuenta a “investigar” la sexualidad humana llegando a fraudulentos resultados como el de la tasa del 10%. Esta tasa se ha mencionado rutinariamente en trabajos académicos, materiales sobre educación sexual, informes gubernamentales y medios noticiosos. También ha sido citada extensamente como “evidencia” de la influencia política de los homosexuales, así como por activistas que cabildean a favor de programas en pro del homosexualismo, como por ejemplo la extensión de beneficios a las familias de empleados homosexuales en las grandes corporaciones.

Pero desde hace tiempo han existido muchas evidencias de que el índice del 10% es un porcentaje demasiado alto. Las encuestas hechas con grandes cantidades de personas en EE.UU., Canadá, Gran Bretaña, Francia, Noruega, Dinamarca y otras naciones, muestran un cuadro de experiencias homosexuales de un 6% o menos, y de una incidencia exclusivamente homosexual de un 1% o menos.

El ejemplo más completo es el de una encuesta llevada a cabo por el Buró del Censo de los EE.UU. desde 1988, para el Centro Nacional de Estadísticas sobre Salud del Centro para el Control de las Enfermedades. La encuesta, que interroga unos 10,000 sujetos trimestralmente, sobre “Conocimientos y Actitudes Acerca del SIDA”, pregunta confidencialmente si alguna de varias de estas afirmaciones son ciertas, incluyendo esta: “Usted es un hombre que ha tenido relaciones sexuales con otro hombre al menos una vez desde 1977”. No más de un 3% de los 50,000 hombres que participaron en la encuesta respondieron “sí” a por lo menos una de las afirmaciones. Puesto que algunas de las otras respuestas afirmativas correspondían a las otras cuestiones (transfusiones de sangre, uso de drogas intravenosas, etc.), los datos definitivamente sugieren que la prevalencia de un comportamiento homosexual esporádico es menos de un 3% entre los hombres.

La mayoría de los estudios reportan que las mujeres constituyen la mitad de esta prevalencia, de modo que el estimado de homosexualidad en la población femenina en general sería menor del 1.5%.

Una encuesta nacional mostró que 2.4% de los votantes en las elecciones presidenciales del 1992 se describieron como homosexuales.

Muchas otras encuestas revelan porcentajes similares. Los investigadores Paul y Kirk Cameron (padre e hijo) han recopilado un nuevo reporte, “The Prevalence of Homosexuality” (“La incidencia del homosexualismo”), que resume más de 30 encuestas hechas en cantidades grandes, de personas que no tenían prejuicios. He aquí algunas de ellas:

*Francia: Una encuesta del gobierno de 1991-92 de 20,055 adultos reportó que el 1.4% de los hombres y el 0.4% de las mujeres habían tenido relaciones homosexuales durante los 5 años que precedieron a este sondeo. Las proporciones de conducta exclusivamente homosexual a través de toda una vida fueron del 0.7% para los hombres y el 0.6% para las mujeres; y de experiencias homosexuales durante toda la vida fueron del 4.1% para los hombres y el 2.6% para las mujeres.

*Gran Bretaña: Una encuesta nacional de 1990-91 de 18,876 personas entre las edades de 10 a 59 años, arrojó que el 1.4% de los hombres habían tenido relaciones homosexuales durante los 5 años que precedieron a la encuesta. Solamente el 6.1% de los hombres había tenido experiencias homosexuales a través de toda su vida.

*Estados Unidos: Una encuesta nacional llevada a cabo por el National Opinion Research Center de 1,537 adultos, en la Universidad de Chicago, arrojó que de los adultos mayores de 18 años sexualmente activos, el 1.2% de los hombres y el 1.2% de las mujeres reportaron haber tenido relaciones homosexuales durante el año anterior a la encuesta; del 4.9% al 5.6% de las personas de ambos sexos reportaron que desde los 18 años habían tenido compañeros de ambos sexos, y del 0.6% al 0.7% compañeros exclusivamente homosexuales.

Otra encuesta que comprende 36,741 estudiantes de escuelas públicas desde séptimo a duodécimo grado del Minnesota Adolescent Health Survey (1986-87), mostró que un 0.6% de los varones y un 0.2% de las chicas se identificaron como “mayormente o el 100% homosexuales”; el 0.7% de los varones y el 0.8% de las chicas se identificaron como “bisexuales”; y el 10.1% de los varones y el 11.3% de las chicas “no estaban seguros”.

*Canadá: En un grupo de 5,514 estudiantes universitarios de primer año menores de 25 años de edad escogidos a través de la nación se halló que el 98% era heterosexual, el 1% bisexual, y otro 1% era homosexual.

*Dinamarca: En 1989 una encuesta de 3,178 adultos de las edades de 18 a 59 años hecha al azar, arrojó relaciones homosexuales en un 2.7% de los varones. Menos de un 1% de los hombres eran exclusivamente homosexuales.

Muchos otros estudios también varían grandemente del que llevó a cabo el Kinsey, que en retrospectiva, tiene poca validez. El nuevo reporte muy diseminado “Janus Report”, arrojó el dato de que el 9% de los hombres y el 5% de las mujeres pueden ser considerados homosexuales y se basó en un grupo específico de personas previamente seleccionadas, este es uno de los problemas. Los fallos en la metodología también contribuyeron a estos resultados tan fuera de proporción.

Entre las mayores fallas en el reporte de Kinsey se encuentran las siguientes:

1. Cerca de un 25% de los sujetos que Kinsey entrevistó (5,300 hombres) eran o habían sido prisioneros; un alto porcentaje de ellos estaban acusados de abusos sexuales (él tenía las historias de unos 1,400 de ellos). Muchos de los que respondieron fueron reclutados de seminarios sobre sexualidad, a los que habían asistido para obtener respuestas a sus problemas sexuales; otros fueron reclutados por criminales o por líderes de grupos homosexuales. Por lo menos 200 hombres que practicaban la prostitución figuraban entre las personas entrevistadas, lo cual puede haber aumentado hasta en un 4% los resultados. Otros grupos no estaban bien representados, tales como las personas que van a la iglesia; otros estaban ausentes por completo. Kinsey presentó esto como una “encuesta de la población, cuidadosamente planeada”. Su falsa imagen de lo que la población estaba haciendo sexualmente, fue lo que inició la revolución sexual.

2. Ni siquiera el mismo Kinsey dijo jamás que el 10% de la población era homosexual, sólo que el 10% de los hombres mayores de 16 años eran más o menos exclusivamente homosexuales por períodos de hasta tres años. (Al definir como adulto a un muchacho de 16 años o más, Kinsey representó como comportamiento adulto los juegos homosexuales entre adolescentes heterosexuales que pueden haber ocurrido solo una vez.) En el caso de las mujeres, la cifra fue de casi la mitad de la prevalencia masculina. La cifra que dio Kinsey de personas exclusivamente homosexuales durante toda la vida, fue de un 4%, y de cualquier otra experiencia homosexual, el 37%.

3. Las estadísticas de Kinsey nunca se pueden considerar como algo definitivo porque los voluntarios estaban prejuiciados. Muchas personas no quieren discutir su sexualidad con una persona extraña que está tomando notas o con personas anónimas que les hacen preguntas por teléfono. Se estima que con respecto a las encuestas que se hacen sobre el tema de la sexualidad, existe un rechazo por parte de personas que se niegan a participar de más de un 50%. Aunque los homosexuales mantienen que el estigma social les impide estar completamente representados en las encuestas, los investigadores han encontrado que los que están “sexualmente liberados” están más ansiosos de discutir el tema de su sexualidad que la mayoría de las otras personas.

Aunque Kinsey ha sido criticado anteriormente por otros científicos, incluyendo el psicólogo Abraham Maslow (cuyos consejos él ignoró), el mito del 10% fue revelado a mitad de la década de los 80, cuando los estadistas comenzaron a seguirle la pista a los casos de SIDA. Adaptando el estimado del 10% y los casos de infección con HIV entre los hombres homosexuales, el Departamento de Salud de la ciudad de Nueva York sobreestimó el número de casos de la población homosexual infectada de HIV en 250,000 (indicando así indirectamente que el número total de hombres homosexuales/bisexuales era entre 400,000 y 500,000).

En 1988 estos números fueron revisados y se llegó a las cifras de 50,000 y 100,000 respectivamente. Los Centros para el Control de las Enfermedades también dejaron de usar las cifras de Kinsey para las proyecciones nacionales.

La cifra del 10% no quedó grabada en piedra accidentalmente. En su libro publicado en 1989 titulado After the Ball, que es un programa de acción en favor de los homosexuales, Marshall Kirk y Hunter Madsen, se jactan de que “cuando a los heterosexuales se les pide un estimado formal, la cifra que con más frecuencia se usa es la del 10% de homosexuales”, estadísticas que nuestros propagandistas han estado inculcándole al público durante años.

Fuentes: “Kinsey Was Secret Homosexual, Masochist,” Lambda Report on Homosexuality (enero-febrero de 1998): 2. J. Gordon Muir, M.D., Wall Street Journal, 31 de marzo de 1993. El Dr. Muir es doctor en medicina general y ex-investigador médico. También es co-editor del libro Kinsey, Sex and Fraud (Lafayette, Louisiana: Huntington House Publishers, 1990), que denuncia los experimentos fraudulentos e inmorales de Kinsey y sus colegas.

Sólo el 1% de los hombres admiten ser homosexuales

La afirmación de que el 10% de los hombres son “gay” (homosexuales) que proviene de los estudios de Alfred Kinsey y ha sido diseminada por activistas homosexuales, se está desvaneciendo debido al peso de nuevos estudios.

En los últimos estudios que se han llevado a cabo, sólo el 2.3% de los hombres en EE.UU. entre las edades de 20 a 39 dicen que han tenido una experiencia homosexual en la última década. Sólo el 1.1% de ellos dicen que han sido exclusivamente homosexuales. La encuesta aparece publicada en el Alan Guttmacher Institute Journal. “En términos de lo que se cree generalmente, tenemos que admitir que es sorprendente”, dice el investigador John O.G. Billy, del Battelle Human Affairs Research Center en Seattle, EE.UU.

Los datos son similares a los de otros estudios recientes:

*Una encuesta de 1989 arrojó que no más del 6% de los adultos han tenido experiencias sexuales con personas del mismo sexo y menos del 1% de ellas son exclusivamente homosexuales.

*El estudio de 1992 en Francia arrojó que el 4% de los hombres y el 3% de las mujeres reportaron haber tenido contactos sexuales con personas del mismo sexo; el 1.4% de los hombres y el 0.4% de las mujeres dijeron que habían tenido dicho contacto cinco años antes.

Fuente: Diario USA Today (EE.UU.), 15 de abril de 1993.

Otros mitos sobre la homosexualidad

Las investigaciones de Kinsey contienen la única fuente de información de apoyo para alegar falsamente que los niños desde muy temprana edad tienen “necesidades” sexuales. Esta “sabiduría” es parte de los fundamentos “científicos” de la actual “educación” sexual, e hizo posible que Lester Kirkendall, pionero de la “educación sexual” y colega de Kinsey, predijera en una revista profesional en 1985, que una vez que nuestro sentido de culpabilidad disminuya, las relaciones sexuales entre niños y adultos y otras formas de expresión sexual “llegarán a ser legítimas.”

Pero los “descubrimientos” de Kinsey están basados en experimentos criminales, llevados a cabo con pederastas quienes estimularon sexualmente a niños de sólo 2 meses de nacidos, a niños en contra de su voluntad y sin consentimiento de sus padres (obviamente), durante un período de hasta 24 horas cada vez. Kinsey recopiló estos datos en una serie de tablas, para ilustrar el estímulo sexual infantil y la capacidad de éstos para reaccionar sexualmente.

Un escritor de la revista Lancet ha pedido una explicación a los colegas que sobrevivieron a Kinsey. (No se le ha dado ninguna.) El especialista en fraudes del Instituto Nacional de Salud, Walter Stewart, ha solicitado que se lleve a cabo una investigación. Ya era hora.

Fuente: J. Gordon Muir, M.D., Wall Street Journal, 31 de marzo de 1993. El Dr. Muir es doctor en medicina general y ex-investigador médico. Es autor, editor y co-publicador del libro Kinsey, Sex and Fraud (Lafayette, Louisiana: Huntington House Publishers, 1990).

Mitos acerca de la homosexualidad en la historia del mundo

1. Mito: La homosexualidad siempre ha sido parte aceptada de la historia del mundo.

Eso es una ficción. La práctica de la homosexualidad ha ocurrido en varias épocas de la historia del mundo y ha sido condenada como un tabú social y moral en todos los casos, excepto en unos pocos. Los antropólogos declaran que solamente durante un período del Japón antiguo y en unos pocos casos de grupos especiales de tribus primitivas, es que la práctica de la homosexualidad ha sido aprobada. Esta es la verdad: El 2% de los individuos de una sociedad que practican la homosexualidad observan una conducta pervertida que — hasta últimamente — raras veces ha sido permitida, y mucho menos promovida como un estilo de vida deseable.

2. Mito: Los antiguos griegos practicaban la homosexualidad libremente, al igual que sus grandes filósofos.

Eso es incorrecto. Durante la Edad de Oro de Atenas, la práctica de la homosexualidad fue declarada contra la ley y se la castigaba severamente. A pesar de lo que eruditos con prejuicios políticos puedan decir, los escritos de Sócrates y Platón demuestran claramente que no sólo no eran homosexuales, ¡sino que se oponían vehementemente a la conducta homosexual! Platón mismo fue víctima de sodomía por parte de un regente homosexual, una experiencia que él condenó como la más degradante y humillante de su vida. Más tarde escribió con respecto a la homosexualidad: “¿Quién en su sano juicio podría promulgar una ley que protegiera tal conducta?” ¡Ese era Platón!

3. Mito: La oposición al homosexualismo es una idea nueva inventada por los derechistas religiosos.

La oposición a la homosexualidad y su desaprobación no es nada nuevo. En realidad, precisamente lo contrario es cierto. Esa ha sido la respuesta de la humanidad a través de la historia. Cuando algunos segmentos de la sociedad de la Grecia antigua comenzaron a practicarla, el gran legislador persa Hamurabi declaró con desprecio que era “una mancha de la que ningún hombre podía limpiarse.”

La tradición judeo-cristiana, cuyos principios fueron la base sobre la que se fundaron los Estados Unidos, ha condenado el homosexualismo como una abominación ante Dios. Esto no quiere decir que los homosexuales deban ser maltratados o privados de sus derechos civiles (algunos de los cuales pueden ser limitados por desórdenes de conducta que dañen la integridad física o moral de otras personas, como los niños); pero significa que nuestra cultura está de acuerdo con la tradición de todas las sociedades civilizadas cuando desaprueba la conducta homosexual o se opone a ella. Lo que es realmente nuevo es el poder sin precedentes, político y cultural, del movimiento homosexual militante. Los que desaprueban el homosexualismo nunca habían sido amenazados antes con la pérdida de su libertad de palabra y creencias, simplemente por razón de sus convicciones.

4. Mito: Las grandes obras de la civilización occidental se deben a genios homosexuales.

Eso no es cierto. En realidad, esa afirmación fue hecha por primera vez por David Thorstad, un homosexual militante y miembro de la Asociación Norteamericana de Amor entre Hombres y Niños o NAMBLA (North American Man-Boy Love Association), grupo de pederastas (adultos que tienen relaciones sexuales con menores). Como puede verse, estaba defendiendo a los pederastas cuando hizo esa declaración.

La mayoría de los homosexuales militantes se refieren a Grecia y sus grandes filósofos cuando hacen esta declaración, pasando por alto el hecho de que Sócrates y Platón hicieron constar que no sólo eran heterosexuales, sino que se oponían vehementemente a la práctica de la homosexualidad. No, lo mejor de la civilización occidental viene de la herencia de la fe que ha surgido de la tradición judeo-cristiana, que enseña todos somos creados iguales, a imagen del Creador, y como hijos de Dios, tenemos derechos inalienables.

¿Qué es la homosexualidad?

Cuando tratamos de ayudar a una persona a superar su homosexualidad, encontramos que muchas de ellas están confundidas sobre lo que verdaderamente es la homosexualidad. Muchas veces la persona se identifica erróneamente como “homosexual” creando así un obstáculo más en su esfuerzo de aceptar su nueva identidad en Cristo. Hay otros que no desean aceptar su problema homosexual y rehuyen confrontar la realidad. Esto sucede a menudo con los padres de familia o parientes que no desean aceptar la homosexualidad de un ser amado. Para mayor comprensión de este problema, hemos preparado esta reseña, explicando nuestra opinión sobre qué es la homosexualidad verdaderamente.

Hasta ahora, ni la comunidad científica ni los grupos religiosos, ni los homosexuales han llegado a un acuerdo sobre la definición de homosexualidad. Sin embargo, Lauwrence J. Hatterer, autor de “Cambiando la Homosexualidad Masculina” dio esta definición: “Aquel que en su vida adulta está motivado por una atracción definida, preferencial, erótica hacia miembros de su mismo sexo, y quien, usualmente pero no necesariamente, tiene relaciones con éste”. Esta es una definición adecuada para trabajar con ella, pero una explicación completa de la condición de la homosexualidad es más profunda.

¿Nacer Homosexual?.

La mayoría de las personas homosexuales creen que ellas “nacieron” homosexuales. A menudo esta creencia brinda alivio y retira la responsabilidad para el cambio. Sin embargo, no existe sólida evidencia científica que una persona nace homosexual. La gran mayoría de las personas homosexuales son completamente normales genéticamente: son hombres y mujeres completos en este sentido.

Conducta Aprendida.

Nosotros creemos que la homosexualidad es una conducta aprendida que fue influenciada por una serie de hechos: una ruptura en la vida familiar en la niñez, una falta de amor incondicional de parte de alguno de los progenitores, falta de identificación con el progenitor del mismo sexo. Más tarde estos problemas pueden resultar en una búsqueda de amor y aceptación, envidia del mismo sexo o del sexo opuesto, una vida controlada por diferentes temores y sentimientos de aislamiento. Parece que una cosa está clara: la homosexualidad es causada por una multitud de raíces. Sería simplista pensar en una sóla causa: temor al sexo opuesto, incesto o abuso sexual, madres dominantes y padres débiles y opresión demoníaca. Todo esto puede jugar parte en la causa de la homosexualidad, pero sólo uno de estos factores externos en la vida de una persona, sus propias decisiones juegan un papel importante en formar su identidad homosexual, aunque son pocos los que desean admitirlo.

¿Qué Dice la Biblia?.

La Biblia claramente dice en cinco diferentes lugares que la homosexualidad es pecado: Levíticos 18:22, 20:13, Romanos 1:26-27, I Corintios 6:9-10 y I Timoteo 1:9-10. A pesar que la posición de las Escrituras sobre la conducta homosexual es muy clara, algunas personas se preguntan: ” ¿también dice la Biblia que los sentimientos homosexuales son incorrectos?”. Después de una larga exposición sobre la homosexualidad, Romanos 1 termina con este versículo: “Que habiendo comprendido el juicio de Dios, que los que hacen tales cosas son dignos de muerte, no sólo lo hacen, más aún, consienten a los que las hacen”. Es evidente aquí que aun el aprobar el estilo de vida homosexual es pecado. Colosenses 3:5 dice: “Amortiguad, pues vuestros miembros que están sobre la tierra; fornicación, inmundicia, malicia, mala concupiscencia y avaricia, que es idolatría”. De acuerdo a la Palabra de Dios, la lujuria sexual y la fantasía homosexual y heterosexual son pecado. Por el contrario, I Corintios 10:13 nos asegura que la tentación no es pecado: “No os ha tomado tentación, sino humana; más fiel es Dios que no os dejará ser tentados más de lo que podéis llevar; antes dará también juntamente con la tentación la salida para que podáis aguantar”. Existe una diferencia entre sentirse atraído hacia los actos homosexuales o fantasía, y escoger rendirse ante esa atracción. Esta es la diferencia entre la tentación y el pecado. No podemos controlar por completo lo que nos sirve de tentación, pero sí está en nuestro poder decidir seguir esta tentación. Este poder de decisión se fortalece por el Espíritu Santo quien vive en nosotros.

LOS CUATRO ASPECTOS DE LA HOMOSEXUALIDAD

El problema de la homosexualidad es mucho más que un simple acto sexual. Aquellos que han sido atrapados en ese pecado, han ingresado en el ambiente homosexual en algún grado. Para comprender mejor las circunstancias de la persona que busca ayuda, hemos dividido la homosexualidad en cuatro aspectos diferentes: conducta, respuesta psíquica, identidad y ambiente homosexual.

Conducta.

A menudo asumimos que todas las personas homosexuales tienen encuentros homosexuales, pero este no siempre es el caso. Asumimos también incorrectamente que todo aquel que practica actos homosexuales es homosexual. Pero la verdad es que estos actos no son un indicio verdadero de que una persona sea o no homosexual. Existe un número inmenso de hombres heterosexuales que tienen encuentros homosexuales por varias causas, como por ejemplo estar en la prisión o en otro lugar donde no es posible el sexo heterosexual. Tampoco creemos que un muchacho que ha tenido encuentros homosexuales a temprana edad, es un homosexual, a menos que estos encuentros llenen una necesidad que no es satisfecha de otra manera, como la necesidad de amor, aceptación, seguridad y significado. En este caso, estos encuentros representan un “intercambio” por las necesidades no-sexuales que se obtienen a través de ellos. Es posible que estos encuentros sean sinónimo de satisfacer estas necesidades. Esto puede llevar a una orientación homosexual. Sin embargo, las estadísticas dan a conocer que la mayoría de muchachos que experimentan actos homosexuales los dejan atrás, y maduran hacia una vida heterosexual normal. Por el contrario, muchas personas homosexuales nunca tienen encuentros homosexuales; debido al miedo o a una fuerte convicción religiosa, estas personas refrenan una conducta homosexual, pero llevan una intensa lucha con la homosexualidad.

Respuesta Psíquica.

Una breve definición de este término es: “excitación sexual (estímulo) causada por percepción visual o especulación de fantasía”. La respuesta psíquica es lo que la gente llama también “orientación homosexual”. A pesar que muchas personas dicen que han experimentado atracción visual o sexual por el mismo sexo “desde que tienen uso de razón”, existe un patrón progresivo en la vida de una persona que conduce a una respuesta psíquica homosexual. El niño puede comenzar con la necesidad de compararse con otros para ver si satisface los valores impuestos por la sociedad. Cuando ve que él no se compara favorablemente con los demás, siente admiración por esas cualidades y características físicas que envidia, lo que le lleva al deseo de poseer a otros y finalmente al deseo de consumir a otros. Este deseo se erotisa en algún momento, resultando eventualmente así en lo que se considera como la respuesta psíquica. Esta respuesta psíquica a tomar la vida de otra persona se inicia con un poco de imaginación. Se imaginan situaciones sexuales. Cuando el primer encuentro sexual sucede, puede ser el resultado de varios años de planeamiento y fantasía. No obstante, la conducta homosexual puede preceder a la respuesta psíquica, resultante de una respuesta condicionada hacia encuentros placenteros y satisfactorios con el mismo sexo.

Identidad.

Algunas personas entran en la homosexualidad por la “identidad”. Estas personas puede que no hayan experimentado atracción sexual por el mismo sexo, o no hayan tenido ningún encuentro homosexual. Sin embargo, desde temprana edad se han sentido “diferentes” de los demás. Se sienten anormales, como si no ocuparan un lugar en el mundo heterosexual. Ellos razonan de esta forma: “si no soy heterosexual, entonces debe ser que soy homosexual”. Claro que esta es una mala interpretación. Una vida cohibida por la timidez, miedo del sexo opuesto, falta de habilidad en los deportes y en lo social, no debe aceptar la identidad de “homosexual”. Sin embargo, la gente crece dentro de identidades. Una vez que se acepta a una identidad se comienzan a desarrollar en la vida de la persona, las características que esa identidad implica. Es por esta razón que es de mucha importancia lo que creemos de nosotros mismos.

Ambiente.

Una persona homosexual puede insistir que no tiene responsabilidad alguna por su identidad, su respuesta psíquica, ni aun por su primer encuentro sexual, ya que este pudo haber sido forzado. Sin embargo, toda persona homosexual debe cargar con la responsabilidad de haber escogido entrar en el ambiente homosexual. No obstante, las personas entran en este estilo de vida en diferentes grados. Algunos viven en el mundo heterosexual la mayor parte del tiempo, y solamente buscan en el ambiente homosexual encuentros sexuales esporádicos e impersonales. Otros, en cambio, se sumergen totalmente en la subcultura homosexual donde trabajan, viven y socializan en un ambiente totalmente homosexual. Dentro de estos dos extremos, existen todos los demás grados de profundización en ese ambiente, pero para muchas personas, es en el ambiente homosexual donde han sentido de alguna forma la aceptación a un nivel superficial. A pesar de la aceptación disponible, el ambiente homosexual, a menudo se vuelve una forma de vida dolorosa y sin recompensa, especialmente para los homosexuales de edad avanzada quienes ya no son deseados sexualmente.

Como usted puede ver, en estos cuatro aspectos, la homosexualidad es un problema complejo con muchas definiciones y variaciones. Si alguien le dice: “yo soy homosexual”, verdaderamente le ha dicho muy poco sobre su persona. Es necesario mirar su vida más profundamente para determinar hasta qué grado la homosexualidad se ha convertido parte de su identidad. Esto también puede ilustrar por qué la homosexualidad puede ser un problema difícil de superar.

Es verdad que la salida de la homosexualidad no es fácil, pero hay miles que la han abandonado, y se han hecho “nuevas criaturas en Cristo”. Muchos se han casado y tienen familias, mientras que otros se mantienen célibes y viven vidas gozosas dedicadas al servicio de Dios. Dios nos da los deseos de nuestro corazón. A satanás no le complace cuando alguna persona se da cuenta del engaño de la homosexualidad y descubre la puerta. Hay muchas batallas que pelear, pero “mayor es El que está en nosotros que ese que está en el mundo”.

“No tengas miedo ni te desalientes, pues la batalla no es tuya, sino de Dios” (II Crónica 20:15)

El Gozo de la Heterosexualidad

Poco tiempo después de yo haber “nacido de nuevo” le dije a Dios que yo estaría dispuesto a ir a cualquier sitio y hacer cualquier cosa que El deseara excepto, desde luego, casarme. Tras una década de intenso envolvimiento homosexual, el concepto de ser heterosexual era algo extraño para mí. Cuando surgía la idea del matrimonio yo no estaba en contra de ello, siempre y cuando no fuera yo el que se iba a casar.

Según los planes de Dios, yo conocí a una agradable muchacha cristiana (en realidad una mujer hecha y derecha), y con el tiempo nos enamoramos, luego nos casamos. Ahora estamos en el proceso de vivir felizmente día a día. Nuestro matrimonio es maravilloso, aunque no siempre todo ha sido felicidad. Yo estoy agradecido porque yo no permití que mi pasado homosexual pudiera impedirme disfrutar de esta gratificante relación con mi mejor amiga terrenal, compañera y amante: mi esposa.

Como sabemos, el matrimonio no es una panacea para la homosexualidad, ni tampoco es prueba de que la homosexualidad ha sido vencida, pero es una de las muchas evidencias de la nueva vida que Jesús ofrece. El matrimonio no es una obligación, y yo no creo que fuera la intención de Dios que todas las personas se casaran. El matrimonio no es en verdad la única senda para la bendición de Dios, después de todo, Jesús nunca se casó (ni siquiera tuvo citas amorosas). Yo no creo que todo aquel que ha sido liberado de la homosexualidad tenga que casarse. La identidad heterosexual no depende del matrimonio. A pesar de ello, hay muchos ex-homosexuales que desean encontrar su identidad heterosexual al grado de contraer matrimonio y tener hijos. No hay nada malo en esto. De hecho, es bastante normal ponerse a tono con la vida. Sin embargo, existen ciertas consideraciones que merecen ser mencionadas. En base a mi propia experiencia, me gustaría compartir con ustedes algunos puntos prácticos que descubrí mientras yo iba creciendo en una feliz heterosexualidad:

LA BASE O FUNDAMENTO.

COMPRENDE TU NUEVA IDENTIDAD.

Después de mi experiencia del “nuevo nacimiento” yo tuve que decidir entre ser homosexual célibe o un heterosexual no practicante. Yo me decidí por lo último que es, en mi opinión, la verdadera identidad, de acuerdo a las Escrituras, que Dios intentaba para mí. Como un cristiano nuevo, yo comprendí que ahora yo tenía el potencial para convertirme en esposo y padre.

ESPERA LA TENTACION.

Sí. Yo tuve que luchar con las tentaciones homosexuales, escenas anteriores y fantasías. Al principio yo temía que no estaba realmente libre. Me preguntaba a mí mismo si yo era una “nueva criatura” ¿por qué seguía siendo tentado de ese modo?. Descubrí que la tentación era parte de la experiencia de todo ser humano, sin importar sus antecedentes. Las personas que han estado envueltas en la inmoralidad están más expuestas a la tentación sexual, pero la tentación es cosa común para todos nosotros. El mismo Jesús fue tentado, al igual que nosotros, en todo, pero El nunca cedió. Cuando yo me di cuenta de que El vive en mí, descubrí que yo tenía el poder para resistir toda influencia maligna que se me presentara. Cuando yo era atacado por malos deseos, yo contraatacaba con la Escritura, con alabanzas y mediante la limpieza y renovación de mi mente con la Palabra de Dios. Aprendí a dejar que mi vieja naturaleza muriera de hambre diciendo NO a mis impulsos pecaminosos, sin importar cómo yo me sintiera.

Satanás usa las tentaciones para explotar nuestras debilidades. Desea que nosotros cubramos nuestras verdaderas necesidades por medios erróneos, medios que nos hacen pecar y romper la comunión con Dios. ¡NO LO HAGAS! ¡Nadie es merecedor de ello!. Nadie te puede obligar a pecar. Tú eliges actuar como tú quieres y sientes. Cuando seas tentado, no desmayes, Dios sabe que tú ibas a tener luchas. A El eso no le sorprende. Cuando seas tentado, acude a Dios. Recuerda que El está a tu lado. Permite que El use esas pruebas para fortalecerte y refinarte.

NO ESPERES UNA INMEDIATA PASION POR EL SEXO OPUESTO.

En mi experiencia personal, yo me mantuve esperando que Dios me transformara enseguida en un ardiente Don Juan. Eso no sucedió. ¿Por qué mis hormonas no ardían cuando pasaba por mi lado una muchacha atractiva?. ¿Dónde estaba el fuego?. Por alguna razón pensaba que yo estaba negociando todas mis pasiones homosexuales por una serie de codicias heterosexuales. Yo estaba equivocado. Eso no era lo que Dios quería. Yo tenía mucho que desprender y mucho que aprender de nuevo para poder vencer. Los caminos de Dios y las normas del mundo difieren completamente. El mundo te dice que obtengas todos los deseos de la carne que puedas conseguir. En él la gratificación y la satisfacción ocupan el primer lugar, el lema es: Sé duro, indiferente, hazte rico y ten mucha relación sexual.

Pero las normas de Dios para nosotros se reflejan perfectamente en su hijo Jesús: el hombre por excelencia. Nunca se nos dice cuan “macho” era Jesús, pero sí sabemos que todo lo que El hizo agradaba al Padre. ¿Cuál es entonces la verdadera hombría?. De acuerdo con el ejemplo que Jesús nos dejó, la verdadera regla de masculinidad se refleja en amar a Dios con todo tu ser y amar a otros como a ti mismo. La verdadera hombría se expresa a través de un celo por Dios, control propio, obediencia a la verdad y autoridad, compasión, humildad y espíritu de servicio. Las normas que Dios tiene para el “verdadero hombre” son las mismas que El tiene para la “verdadera mujer”. Contrariamente a las metas irrealistas del mundo, las metas de Dios se pueden alcanzar con su ayuda. Esto incluye el casarse si esa es su voluntad. Dios siempre nos habilita para hacer su voluntad, si estamos dispuestos a tratar.

DESARROLLA UNAS RELACIONES PURAS.

Esto fue extremadamente importante en mi proceso de sanidad. Como un cristiano nuevo, yo estaba en una buena posición con Dios, y empecé a desarrollar una relación con El. Del mismo modo, comencé a desarrollar buenas relaciones con otros cristianos, especialmente con los del mismo sexo. Estas relaciones no estaban basadas en similares antecedentes de pecado, o motivadas por deseos sexuales u otros motivos impuros. Mientras yo establecía sanas y puras amistades con hombres, encontré que mi intensa atracción sexual por los del mismo sexo se disolvía.

Por muchos años yo ansiaba tener relaciones cercanas y afectivas con hombres. Y por muchos años use el sexo como medio de satisfacer esas ansias. Para mi asombro, descubrí que mi subyacente o fundamental atracción por los hombres no era sexual por cierto. Lo que yo buscaba era afirmación de parte de los miembros de mi propio sexo. Yo deseaba y necesitaba ser aprobado y aceptado por los demás como uno de los otros hombres, algo que yo nunca experimenté cuando crecía. Mientras esta necesidad era satisfecha en relaciones puras con otros hermanos cristianos, mis anhelos hacia el mismo sexo desaparecieron. Mis emociones cayeron en balance. ¡Por fin fui aceptado y afirmado por mi propia clase!. Aunque me sentía tan bien siendo hombre, creía en verdad que uno no puede entregarse completamente al sexo opuesto, hasta que este proceso de afirmación tenga lugar. ¡Qué maravilloso es que Dios nos dé amistades del mismo sexo para traer sanidad a identidades rotas!.

ENFRENTATE A TUS TEMORES.

Uno de los más grandes impedimentos a mi potencial para el matrimonio era el miedo. Miedo del sexo, miedo de las responsabilidades, miedo de convertirme en padre, miedo de que yo pudiera reincidir. Desde luego, todo el mundo experimenta miedo en cierto grado, pero mis temores dominaban mi vida. La verdadera raíz de todos mis miedos era el miedo al fracaso. Toda mi vida fue repetidamente programada en una variedad de formas a que yo era un fracaso como hombre. Especialmente mis iguales sembraron esto en mi corazón rechazándome y tildándome de raro, homosexual, afeminado, etc. Como un nuevo cristiano empecé a establecer una identidad heterosexual sabiendo que eso incluía el potencial para el matrimonio. Pero yo aún necesitaba sanarme del arraigado miedo al matrimonio. El pensar que yo fuera a fracasar en esta área de mi vida era casi insoportable. Yo no deseaba arriesgarme a fracasar en el matrimonio. Como soltero, yo no tenía que enfrentarme de inmediato a ese miedo. Al darme cuenta de que mi relación con Karen iba destinada al altar, no tuve otra alternativa que afrontar la lucha.

El Señor entendió mi necesidad. Luego de mucha oración intensiva, experimenté la sanidad interior que tanto necesitaba. El punto decisivo de mi sanidad envolvía el perdón; perdonar a quienes me lastimaron, me fallaron y me rechazaron. Perdonar, no simplemente con palabras de complacencia, sino en actitud y acción. Y tuve que perdonar también a Dios por haber permitido los dolorosos acontecimientos en mi vida. Yo no puedo compartir en este artículo todos los detalles de mi experiencia de sanidad interior, pero la sanidad fue real y cambió mi vida. Con mis mayores temores ya conquistados, yo estaba mejor preparado para hacer frente a los temores normales asociados con el matrimonio. Temores tales como: ¿Tendremos un buen matrimonio?. ¿Actuaré torpemente en nuestra noche de bodas? ¿Me aceptarán los familiares de mi esposa?. Mirando retrospectivamente, puedo ver que esos temores eran reales, pero también son muy comunes en la mayoría de las parejas comprometidas. Mis temores eran también mayormente infundados. El matrimonio es un riesgo sin garantías tangibles. Es un territorio desconocido para la persona soltera, y eso es algo que asusta. Sin embargo, yo sabía que si Dios quería que Karen y yo nos casáramos -y ambos sabíamos que así era- entonces podíamos enfrentarnos a nuestro futuro juntos con confianza en El.

ESPERA PARA HACER CITAS AMOROSAS.

Si tú estás considerando guiar tus pasos hacia el matrimonio, no te apresures a hacer citas amorosas. En primer lugar desarrolla una relación firme con Dios, cimiéntate bien en su Palabra y en una sólida comunión cristiana.

Busca una continua sanidad y restauración de tu identidad. Consigue una base sólida de modo que puedas construir sobre ella. No te precipites a una relación de citas para probar que estás sanado. No establezcas una relación a la fuerza, eso no funciona. Permite que Dios traiga a tu vida la persona que te conviene. El lo hará. El conoce la necesidad que tú tienes de confraternidad y compañerismo. El tiene más interés en tu futura pareja que tú mismo. Confía en que El prepare para ti y tu futura pareja su camino en su tiempo. Mientras tanto, aprende a depender en que El cubra tus anhelos y deseos.

EXAMINA TUS MOTIVOS.

¿Por qué deseas casarte? ¿Te sientes solo? ¿Tienes miedo de estar solo mientras vas envejeciendo? ¿Se debe a presión de tus iguales o a presión familiar?. ¿O estás teniendo dificulatad en bregar con tus deseos sexuales?.

Muchas personas dicen que Dios les ha dirigido a casarse, y Dios sí hace esto. Sin embargo, muchas personas dicen “Dios me dijo…” cuando lo que quieren decir es “yo lo deseo…”. No hay nada malo en desear casarse. Pero ese no debe ser el objetivo número uno de tu vida. Lo importante es estar dispuesto a servir al Señor bien sea siendo soltero o casado.

SE HONESTO.

Las relaciones que duran son las que se construyen sobre bases de honesta comunicación y confianza. Si quieres casarte entonces tu futura pareja necesita conocer tu pasado (no en impuros detalles). ¿Por qué?. Para que no vivas en el temor de que tu cónyuge pueda descubrirlo. Imagínate la reacción de tu pareja si tu pasado es descubierto después del matrimonio. Además, tú necesitas compartir de modo que tu futura esposa pueda ajustarse y verdaderamente se convierta en una compañera comprensiva. Claro que hay riesgo en la confesión, pero no dejes que el miedo al rechazo te impida ser honesto.

PIDE CONSEJO.

En primer lugar, busca el consejo de Dios. Busca lo que El tenga que decir acerca del matrimonio: ¿Cuáles son sus normas y qué espera de ti como pareja y padre potencial? ¿Cuáles son las bases escriturales para contraer matrimonio?.

El matrimonio conlleva grandes recompensas y privilegios, así como riesgos y responsabilidades. Además del consejo de Dios en su Palabra, consigue también el consejo de tu pastor o consejero cristiano. Hay seguridad en una multitud de sabios consejos. Todo el mundo, no importa su vida pasada, puede acudir a los consejos antes de decidir hacer un compromiso matrimonial que trae un cambio de vida.

DISFRUTA EL SER SOLTERO.

Esta es una singular época en tu vida, la cual termina una vez que te hayas casado. Yo no echo de menos la vida de soltero, pero agradezco que aproveché ese período de tiempo para el Señor y para mí. Ser soltero te permite la oportunidad de servir a Dios sin las responsabilidades y obligaciones que conlleva el matrimonio. Inclusive, las Escrituras dicen que uno puede servir al Señor con mayor dedicación siendo soltero. Ser soltero tiene muchas bendiciones, pero también cargas (el celibato). Pero es tal vez la mejor época para que uno se establezca bien en su relación con Dios. Es un tiempo maravilloso para alejarte del pasado y poner la base vital sobre la cual tú estarás construyendo el resto de tu vida. No te moleste la actitud de los bien intencionados cristianos que se dedican a buscar novias para otros. Ellos tratarán. Ese es uno de los riesgos rutinarios de ser soltero. Sólo recuerda que los pasos de los justos son ordenados por el Señor. Busca primero el reino de Dios y sus intereses. Haz de su voluntad tu prioridad y, a cambio de ello, El será fiel en cuidar de tus intereses y deseos.

Para terminar, aunque este tratado esté muy lejos de ser uno a fondo, confío en que tú has sido estimulado y que algunas de tus preguntas han sido contestadas. Si deseas más información o ayuda, comunícate con nuestro ministerio.

ESCRITURAS.

Escrituras Alentadoras:

Romanos 7:14-24, 8:1-3/ 1 Corintios 6:9-11/ 2 Corintios 5:17/ Efesios 2:1-10/ Hebreos 12:5-17/ 2 Pedro 1:3-11/ 1 Juan 1:9/ 2 Timoteo 4:18 y Judas 17-25.

Escrituras sobre tu nueva identidad:

Salmos 17:8/ 1 Tesalonicenses 1:4/ Apocalipsis 1:6/ 1 Pedro 1:23/ Efesios 1:7/ Colosenses 1:13/ Efesios 1:4 y 6:10/ Romanos 6:2, 11 y 8:1/ Colosenses 2:10/ Filipenses 1:6/ Juan 6:47 y 14:12 y 1 Juan 5:4. Estas son sólo algunas de las muchas cosas buenas que Dios tiene que decirte acerca de aquellos que le pertenecen.

Escrituras acerca del matrimonio:

Proverbios 12:4; 12:22; 9:14 y 31:10-31. Todo el Libro “Cantar de los Cantares”. 1 Corintios capítulos 7 y 13. Efesios 5:22-23/ 1 Pedro 3:1-7/ Hebreos 13:4. Esto es sólo una muestra de todo lo que Dios tiene que decirte sobre el tema del matrimonio.

Lo que los homosexuales más necesitan
Anita Worthen se sentía culpable de meterse a escondidas al dormitorio de su hijo, pero estaba preocupada. Su hijo, Tony, de dieciséis años, había comenzado a pasar toda la noche fuera, y ella ni siquiera sabía los nombres de sus nuevos amigos.

“Quizá ha anotado en algún lado los nombres y números de teléfono,” pensó. Su billetera estaba sobre la cómoda, y encontró un papelito adentro. Al comenzar apuradamente a anotar los nombres, Tony entró en la habitación.

“¿Qué crees que estás haciendo?” gritó airado. Anita se sonrojó de vergüenza, pero mantuvo tranquila la voz.

“Tony, quiero saber dónde estás. Cuando no llegas a casa, necesito saber a quién llamar.”

Tony discutió con ella unos cuantos minutos. Y entonces dejó caer la bomba.

“Y bueno, ¿sabes que soy ‘gay’, no es cierto?”

Anita sintió que se le secaba la boca y se paralizaba la mente. Tony llenó el silencio con detalles. Hace tres meses, había estado esperando algún aventón para llegar a casa, cuando un consejero del colegio lo recogió y lo sedujo. Ahora aceptaba su “nueva” identidad y había comenzado a conocer a otros homosexuales.

“Además, mamá,” concluyó, “he encontrado al hombre de mis sueños. Todo va a estar bien ahora.”

Primero aturdimiento, luego temor

El descubrimiento de que alguien está involucrado en homosexualidad puede ser un trauma más grande que su muerte. Incluso la noticia de que un colega, empleado, vecino o pariente de un miembro de la iglesia es homosexual puede ser bastante desconcertante. ¿Cómo debe reaccionar el cristiano?

Para muchas personas, el aturdimiento es reemplazado pronto por otras emociones. Desconcierto: ¿Cómo podría pasar esto? Y culpa: ¿Pude yo impedirlo?

La presión crece cuando la familia se siente incapaz de compartir su problema. “Sabía que mi pastor nunca comprendería,” dijo una madre. “Le escuché decir una vez que los homosexuales no podían salvarse.”

Otra madre era la esposa de un pastor. ¿Cómo podré involucrarme otra vez en el liderazgo de la iglesia? se preguntaba.

Barbara Johnson comprende la profunda preocupación que se siente por los seres amados. En 1968, el segundo de sus hijos fue muerto en Vietnam. Cinco años después, su hijo mayor murió instantáneamente, al chocar un conductor ebrio de frente con su auto.

Pero el mes de junio de 1975 le trajo lo que ella describe como el golpe más cruel de todos. El día después de que su tercer hijo, Larry, se graduó de la escuela semisuperior — habiendo llegado a ser presidente de su clase y recibido el premio de “Estudiante Más Sobresaliente” — descubrió una pila de revistas homosexuales en su dormitorio.

“Un terrible sollozo me estalló desde adentro,” recuerda. “Nunca antes había sentido tal combinación de aturdimiento y pánico.”

Respondiendo ante la crisis

La primera reacción podría ser distanciarse de la persona que ha adoptado la homosexualidad, pero algunos padres victoriosos y consejeros profesionales tienen otro consejo.

* Ama incondicionalmente. Rechaza el pecado, no a la persona. “Es nuestra tarea amar a nuestros hijos,” dice Barbara Johnson. “Y es tarea de Dios trabajar en sus vidas. La condenación no funciona; sólo el convencimiento que proviene de Dios puede causar un cambio.”

Una madre recuerda el momento en que su hijo le confesó su homosexualidad. “Su cabeza estaba inclinada, los labios retorcidos. Sabía que me estaba diciendo ‘Si me rechazas, no sé que haré'”.

La confesión de una persona es con frecuencia un pedido de ayuda. Aunque su homosexualidad es una novedad para los demás, por lo general ha luchado con ella en silenciosa agonía durante años.

El amar a la persona no representa un respaldo al estilo de vida pecaminoso. Jack, un ex-homosexual, recuerda las palabras que le dijera su padre años atrás: “Hijo, eres carne de mi carne y tu madre y yo queremos ayudarte. Puedes hablar con nosotros cuando quieras.” “Ahora,” dice Jack, quien está felizmente casado y tiene dos hijos, “sé que el amor incondicional de mis padres es lo que me ayudó a superarlo.”

* Comunica esperanza. Muchos hombres y mujeres que viven el estilo de vida homosexual nunca han escuchado de una salida. Necesitan saber de la existencia de ministerios “ex-gay” que pueden ofrecer ayuda (ver historia relacionada).

La mayoría de estos ministerios están dirigidos por personas que fueron homosexuales, como Phil Hobizal, de Portland, Oregon.

“Como adolescente, no vislumbraba ninguna otra opción,” recuerda. “Mi psicólogo me dijo que simplemente debía aceptarlo.”

Cuando Phil se encontró con Cristo en 1978, su desesperación cambió. “Sabía que Dios era real, y que El podía cambiar mi deseo sexual.”

No existe ninguna evidencia concluyente de que la homosexualidad es innata. “No hay tal cosa como una inclinación ‘natural’ hacia el comportamiento homosexual,” dice el Dr. George A. Rekers, profesor de neuropsiquiatría y ciencias del comportamiento de la Escuela de Medicina de la Universidad de Carolina del Sur. “Mas bien,” dice el Dr. Rekers, “existen situaciones adversas en la vida de un niño que pueden conducir a tentaciones homosexuales.”

Dichos factores pueden surgir dentro de la familia. Muchos hombres homosexuales, por ejemplo, nunca sintieron cariño y aceptación de sus padres. Otros se criaron con madres controladoras y hostiles. Otros factores significativos incluyen: rechazo de los compañeros, abuso sexual, experimentación con el mismo sexo, descubrimiento de pornografía homosexual y la falta de una educación sexual saludable.

En lesbianas, la falta de vinculación con la madre con frecuencia lleva a una sensación de sentirse aislada de su propio género (“Nunca me sentí mujer”). Esta falta de identidad sexual puede ser también resultado de que su padre no afirmó su femineinidad.

Otro factor común en el desarrollo lesbiano es el trauma sexual. “Por lo menos el 85 por ciento de las lesbianas que atiendo han sido víctimas de abuso,” indica Darlene Bogle, consejera en el área de San Francisco. Estos aspectos, aunque profundamente arraigados, no son demasiado para Dios. El es “el Dios de la esperanza” (Rom. 15:13).

* Rehúsate a condenar. La familia con frecuencia lucha con un abrumador sentimiento de culpa al descubrir la homosexualidad de su hijo o hija.

A Barbara Johnson le gusta recordar a otros padres que aunque Dios era el padre perfecto, aun así Adán se rebeló.

“Todos los padres cometen errores,” dice Anita Worthen. “Pero es cuando nuestros hijos se meten en problemas que esos errores regresan a perseguirnos.”

Anita crió sola a su hijo y conoce la lucha de madres solas con hijos varones. Pero recuerda a los padres que aún cuando las circunstancias pueden ser menos que ideales, los factores familiares no causan el comportamiento homosexual. Cada hijo toma la decisión consciente de perseguir cualquier tentación que surja. El adoptar un estilo de vida gay surge de las decisiones de la persona — y no de los fracasos de los padres.

* Pide perdón. Un padre se arrepiente de nunca haber estado en casa para ayudar a criar a su hijo, quien adoptó un estilo de vida homosexual durante varios años. “No se puede deshacer el pasado,” dice ahora. “Dios quiere que depositemos en El esa carga. Reemplaza la culpa con su paz.” Durante los últimos años, ha trabajado para restaurar su relación con su hijo. “He aprendido que nunca es demasiado tarde,” concluye.

Hoy, su hijo ha abandonado su estilo de vida pecaminoso y se encuentra involucrado en un ministerio hacia otros que quieren superar la homosexualidad.

* Busca a Dios todos los días. Los padres necesitan también la sanidad de Dios en sus propias vidas — no solamente en las de sus hijos.

Mary Lebsock, una madre de Denver, salió del abismo de la depresión grabando versículos de las Escrituras en una cinta cassette, dejando suficiente espacio entre ellos para poder repetirlos. Esos versículos se convirtieron en su “desayuno espiritual” cada mañana.

“La Biblia nos hace promesas importantes,” señala Mary. Una de sus favoritas se encuentra en Hechos 16:31: “Ellos contestaron: ‘Cree en el Señor Jesús, y serás salvo tú y tu familia.'” Otros padres citan a Jeremías 31:16-17, I Samuel 1:28, Proverbios 22 o Jeremías 29:11.

* Sé realista. Miles de hombres y mujeres han dejado la homosexualidad. Sin embargo, para la mayoría de ellos la sanidad ha involucrado un proceso muy largo.

La mayoría de ex-homosexuales informan que la victoria es un proceso de discipulado día-a-día. Puede haber tentaciones a veces, similares a las que enfrenta un creyente adicto anteriormente al alcohol o al juego.

Un ex-homosexual, casado ahora, recuerda sus primeras luchas: “Incluso después de dos años de ser cristiano, caí nuevamente en actividades homosexuales. Había estado aferrado en secreto a mis deseos homosexuales y me había aislado de otros creyentes.”

Luego se arrepintió de sus acciones, confesándose ante un amigo cristiano, y continuó empujando hacia adelante. En los 11 años desde entonces, ha aprendido más sobre la gracia y misericordia de Dios y no ha vuelto a caer en un comportamiento homosexual.

* Pon a tu ser querido en manos de Dios. La oración es el arma más fuerte que tenemos contra la homosexualidad.

“Pude ponerlo a mi hijo en el altar de Dios cuando me di cuenta de que yo no lo puedo cambiar, pero Dios sí,” dice Mary Lebsock, cuyo hijo continúa involucrado en la homosexualidad. “Lo he entregado al Señor, y estoy en paz.”

Un padre puso a su hijo en manos de Dios con esta oración: “Haz lo que sea para que venga a Ti — aun si eso significa la muerte.” Y entonces le hizo a su hijo saber que estaría ahí para él cuando lo necesitara — día o noche. Eventualmente, su hijo sí abandonó el estilo de vida homosexual, aunque es ahora VIH-positivo.

* Comprende que la sanidad llegará. “¡Si alguien tan sólo me hubiera dicho que superaría esto!” se lamenta Barbara Johnson. “En la década de los setenta, nadie quería hablar de ello. Eso hizo que mi pena fuera aun mayor.”

Barbara resolvió que si sobrevivía, se abriría a otros que se encontraran viviendo el mismo trauma. Desde que el Señor restauró su alegría, ha ayudado a miles.

Una mujer recuerda el primer paso hacia su propia recuperación: “Comencé a buscar al Señor para que sanara mi corazón quebrantado, y ya no por las circunstancias en la vida de mi hijo.”

Con el tiempo, estos padres no solo sobrevivieron, sino que fueron capaces de reconocer algunos de los beneficios de su prueba de fuego.

Algunos matrimonios se han fortalecido. “Nuestra crisis familiar nos unió a mi esposo y a mí en la meta común de orar por nuestra hija”, indica una madre.

Hay mayor madurez espiritual. “Mi caminar en el Señor es más fuerte,” dice Anita. “Soy una mejor persona debido a lo que pasó con mi hijo.”

Y hay relaciones que se han renovado. Luego de años de silencio, el hijo de Barbara la visitó en mayo de 1986. “Quiero que me perdones por los años de dolor que te he causado,” le dijo, con lágrimas en los ojos. “He vuelto a dedicar mi vida al Señor. Me he liberado de esa esclavitud y el Señor me ha limpiado.”

Barbara sabe por su propia experiencia que hay esperanza. “Dios puede tomar tu problema y convertirlo en un tesoro,” dice. “Te ofrece un intercambio: tus pecados por Su perdón, tu tragedia y dolor por Su sanidad, y tu pena por su alegría.”

Dr. C. George Boeree
Fuente: seminarioabierto.com

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Daniel Diaz Nauto

Daniel Diaz Nauto

Director, Editor, Webmaster entre otras funciones de la Red PoderyGloria. Hace 12 años se dedica a la informatica, amante a la fotografía y estudiante de teología. Le gusta disfrutar de aquella música que llega a lo profundo del corazón.


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