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Daniel Diaz Nauto
Escrito por Daniel Diaz Nauto

El cristianismo es definido por la Wikipedia de Internet como “una religión monoteísta de orígen semítico, basada en la fe en Jesucristo como su fundador y Figura central. Sus seguidores creen que Jesús es el Hijo de Dios, así como el Mesías profetizado en el Antiguo Testamento, que murió para la redención de los pecados del género humano, y que resucitó tres días después de Su muerte”.

Además, la religión cristiana es “considerada como una religión abrahámica junto con el Judaísmo y el Islamismo”.

Tanto la comunidad Judía mundial como la cristiana, comparten el Antiguo Testamento y sus fuentes (el Tanaj y la Biblia Septuaginta, con la Biblia Codex Sinaiticus, recientemente descubierta), como sus textos inspirados, sin que exista controversia entre ellas ni duda en cuanto a ello. Solamente el Nuevo Testamento es rechazado por la comunidad Judía, que profesa la revelación recibida en el Tanaj, mientras que el cristianismo lo reconoce como autoridad suprema en materia de fe y conducta.

Opuestamente, el Islamismo sostiene que tanto el Tanaj judío, la Septuaginta, y el Nuevo Testamento como todas las versiones existentes de la Biblia, con excepción de la Biblia Codex Sinaiticus, son apócrifas y han sido alteradas, por lo que deben ser rechazadas.

La Biblia Codex Sinaíticus fue descubierta hace escasos 3 años, y data del año 340 de nuestra era; la composición de su kanon es idéntico al kanon bíblico de las versiones que se conservan, ella viene a echar por tierra el argumento de la alteración de las versiones de la Biblia, que ha esgrimido el Islam durante siglos.

El Corán sin embargo fue compuesto en más de la cuarta parte de sus <suras> con versículos de la Biblia; circunstancia desconocida por los pueblos musulmanes, debido a que todo musulmán está obligado a confesar la inspiración divina del Corán so pena de ser acusado de blasfemia, y ejecutado por su desobediencia.

Efectivamente, al efectuar un análisis comparativo del libro sagrado del Islam con la Santa Biblia, se observa con toda claridad que Muhámmed transcribió literalmente en aquel, versículos completos y en centenares de <aleyas> utilizó versículos parafraseados, lugares geográficos y personajes del Viejo y Nuevo Testamento.

Así, los oráculos de Dios comunicados por Nuestro Señor Jesucristo, y dados a Moisés, David, los Profetas, y los Apóstoles, fueron incorporados en el libro sagrado islámico. Esto es trascendental pues ha dado como resultado que la revelación del Dios Verdadero y sus Palabras, que fueron confiadas a los Judíos y después concedidas a los cristianos, han sido enseñados también por muchos siglos al pueblo islámico; por ello, secularmente ha habido cierta identificación e intercambio espiritual entre la religión musulmana y el cristianismo.

Sin embargo sin lugar a dudas el Corán es una falsificación de la Biblia en el sentido más amplio, pues el personaje central del cristianismo, Jesús, es para el islamismo solamente un profeta humano, o sea un pecador igual que todos los profetas. Por desconocer la naturaleza bíblica del Corán, los sacerdotes del Islam, que son los encargados de interpretar el libro de la ley y enseñarlo al pueblo, contradicen ferozmente las enseñanzas del Nuevo Testamento, que establecen que Jesús es el Hijo de Dios, y que murió por nuestros pecados. La Biblia dice que no existe otro mensaje de Dios ni otro profeta o Mesías después de los Evangelios y de Jesucristo.

Si los imams musulmanes conocieran que el Corán está formado cuando menos en una cuarta parte por textos de la Biblia, algunos tomados literalmente y otros parafraseados, harían caso de la naturaleza de la muerte del Salvador, a quien consideran como un profeta inferior a Muhámmed; pues para ellos éste último es el fundador del Islam, y el más alto enviado de Alah, el dios verdadero.

Es fácil comprender que el Islam debe su notable expansión mundial -hoy hay más de 1000 millones de fieles de Muhámmed en el mundo-, a que el Corán ha utilizado y usa hoy la Palabra de Dios, que es viva y eficaz, y es como un martillo. La expansión del islamismo también se debe al uso que hace de la fuerza militar, ya que desde su orígen en Arabia en el siglo VII, la religión fue impuesta por la espada a los pueblos que iban siendo sojuzgados por los árabes.

Un musulmán no puede renunciar a su fe ni dudar de la inspiración divina del libro sagrado, contradecirlo o atacarlo; sino debe obediencia ciega a Muhámmed hasta la muerte, porque el Corán declara que el que falte en esto, será convicto de blasfemia y rebelión y castigado con la pena de muerte por no acatar las -rígidas – normas coránicas, pudiendo ser ejecutado por cualquier fiel que desee agradar a Alah y cumplir la sentencia divina. Los actos criminales de los suicidas islámicos, como los ataques al WTC, ilustran estas aplicaciones del castigo a los ‘desobedientes’ al Islam.

Por esta razón, es imprescindible tener la visión exacta de la realidad espiritual y oponerse con valor a las verdades parciales, enseñando la Palabra verdadera; y debe hacerse cuanto antes, antes de que el avance musulmán mundial nos amordace -más aún- por temor al castigo que puedan inflingir a los opositores los fieles mahometanos, que hoy ya se cuentan en mayor número que los cristianos.

Enviado por Juan José Tena Ruiz

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Daniel Diaz Nauto

Director, Editor, Webmaster entre otras funciones de la Red PoderyGloria. Hace 12 años se dedica a la informatica, amante a la fotografía y estudiante de teología. Le gusta disfrutar de aquella música que llega a lo profundo del corazón.