¡David, un Joven Conforme al Corazón de Dios!
“Un Joven Modelo de liderazgo”    I de Samuel 17:1-55

Este pasaje bíblico, narrado por el profeta Samuel, cuando David  va a enfrentar al gigante Goliat, y que el rey Saúl y otros hombres de su ejército y aún sus propios hermanos le pronostican una derrota segura,  y le aconsejan que mejor  desista de tal decisión de ir a pelear contra el filisteo, sin embargo, David no les hizo caso, por el contrario,  comenzó a considerar su vida, su historia, sus virtudes  y sus experiencias de la vida y sobre todo su comunión  con Jehová,
¡Eso fue suficiente para que en el nombre de Jehová saliese a pelear y derrotara a Goliat!
Aunque aún era joven,  David, para este momento importante de su vida, sin embargo, era una persona madura en su vida espiritual, emocional y  también en el liderazgo que estaba iniciando.

TENER CONFIANZA EN QUE ES DIOS QUIEN ESTÁ GUIÁNDONOS (1 Samuel 17:45, 46 y Filipenses 2:13)
Para David fue muy importante el  sentir en su corazón que Jehová estaba guiándolo a ese punto en el cual tenía que enfrentarse a Goliat, puesto que eso produjo lo que requería para levantarse con la victoria.

Dios pone en nuestra vida: En muchas ocasiones el llamado que el Señor realiza a los cristianos para servirle no va a ser como el que le hizo a Isaías, quien vio la  Gloria  del Señor, tampoco, como el que hizo a Jeremías quien tuvo dos visiones, o  alguno otro de los profetas, sino que la manera de llamar del Señor puede ser

1.- El querer (deseo). Es cuando, como en este caso, David tiene ese deseo enorme de ir y pelear contra el Gigante.

2.- El ilusionar (soñar despiertos). Aparte de un enorme deseo el Señor permite que en nuestra vida existan ilusiones, sueños, el imaginar que realizamos un trabajo en su iglesia o para Su iglesia.

3.- El planear. Es decir, nosotros ya  estamos planeando realizar alguna actividad, un evento, un plan de trabajo, un proyecto evangelistico o de alguna otra índole. Pero es Dios quien ha puesto eso en nuestra vida, tal como en la vida de David.

Él nos provee de lo necesario para cumplir tal aspiración. En Filipenses 2:13, leímos que es Dios quien produce en nosotros el querer como el hacer, por lo tanto, aceptamos que Dios mismo es quien trabaja en nosotros a fin que realicemos tal proyecto.

1.- Inteligencia y sabiduría. En la batalla de David contra Goliat se ve claramente la inteligencia del futuro rey de Israel para la guerra. Aunque es un joven que no se deja intimidar por nadie, no se desconcentra de lo que es su objetivo final (derrotar al filisteo), hace uso de una buena estrategia a fin de ganar la batalla y la guerra.

2.- Habilidad, destreza, pericia, facultad. Las luchas que libró contra el oso y el león al defender sus ovejitas, le dieron la destreza para pelear contra cualquier otra fiera y también contra cualquier hombre (vrs.34-36). Su trabajo de pastor, de igual manera, le permitió sentir amor, compromiso y responsabilidad de alimentar y cuidar a todas y cada una de sus ovejas; y lo aplicó para defender al ejército de Israel (vr.36 b). También requirió de fe en Jehová al momento de pelear con las fieras y defender su rebaño, la cual aplica al pelear contra Goliat (vers. 45,46).

3.- Todo lo que sucede en nuestra vida de ninguna manera es por casualidad, más bien, es con un propósito específico: Ir preparando nuestra vida para una tarea que Dios tiene en mente que nosotros cumplamos y para eso nos prepara (Santiago 1:2.4).

ELIMINEMOS EL TEMOR AL FRACASO (Filipenses 4:13).
A David lo podían regañar su papá y sus hermanos mayores, la gente podía burlarse de él, el pueblo podía tomarlo como un hazme reír. Sin embargo, David no se detuvo de ir a  pelear contra el gigante por ninguna de esas razones, más bien, fueron un incentivo en su vida  para enfrentarlo.
En muchas ocasiones nos paraliza el miedo.

1.- A la vergüenza de que  las cosas no resulten tal como nosotros esperamos. Desde luego que esperamos excelentes resultados a todo aquello que hacemos, pero nos detiene ese miedo a fracasar, miedo a no entregar buenas cuentas a nuestros superiores. No debemos olvidar que solo fracasa quien nunca intenta hacer algo, aquél que sólo se queda con la buena intención pero nunca inicia algo.

2.- A la burla de la gente. No hacemos las cosas porque queremos  evitar  que la gente se ría de nosotros (¿sabes una cosa? La gente se burla hagamos o no las cosas; mejor que se burle  de que hicimos las cosas). Sí es mejor hacer las cosas, ya que finalmente demuestra  convicción y decisión  en  nosotros.

3.- Pero también el miedo de nosotros mismos. Descubrir que no servimos para tal empresa. En ocasiones es mayor el miedo que nos paraliza, cuando pensamos que tal vez lo nuestro solo ha sido un sueño personal y nunca producido por el Señor en nuestra vida. Es posible que  hayamos  anhelado ser pastores, evangelistas, maestros; quizá hemos soñado con ser cantantes, músicos, escritores o tal vez, queremos  llegar a ser líderes en algún departamento de la iglesia local  y aún denominacional, pero tenemos miedo a descubrir que ninguno de esos ministerios es para nosotros.  No existe mejor manera de saber sí somos o no esos ministros que haciéndolo, ya entonces sabremos que no era para nosotros, pero hay más probabilidades de llevarnos la sorpresa y ver ¡Qué sí somos llamados por Dios!

4.-  Frustrarnos por los malos resultados. Corremos el riesgo de no obtener buenos resultados al intentar hacer realidad nuestro sueño, sin embargo, bien dice el refrán:
“…el que no arriesga no gana”.

No olvidemos que el simple hecho de iniciar un proyecto es en sí un triunfo.  Tal como David era un triunfador desde el momento mismo que decidió pelear contra Goliat (vrs.32 y 37). Seguramente todo el ejército de Israel  temía  que Goliat destrozara a David, los más optimistas, esperaban que al menos se compadeciera de él, ya que era un  joven civil.  Pero dentro de esos sentimientos sin duda que todos aplaudieron a ese valiente joven, le lanzaron hurras, le dieron palabras de confianza y oraron a Jehová que lo protegiera de tan enorme soldado enemigo.

1.- David era un triunfador, un vencedor un joven a quien le gusta arriesgar para ganar. Así debe ser todo hijo de Dios, alguien a quien le gusta triunfar, vencer y arriesgar todo con tal de ganar.

2.- No te quedes en el intento de iniciar tus proyectos, tus planes de trabajo, ¡hazlo de una buena vez!

SER PERSISTENTES SIEMPRE, NUNCA DARSE POR VENCIDOS (1 Samuel 17:26, 28, 30, 33 y 42):
En David también encontramos la cualidad de saber persistir. Aunque es muy joven, sin embargo él sabe lo importante que es un su vida el ser persistente:
No hacer caso  a palabras de fracaso y derrota dirigidas a nosotros. Eliab, su hermano, Saúl el rey y el propio Goliat menospreciaron  a David  y  lo derrotan antes de tiempo. Ellos al igual que Samuel en su momento menospreciaron a David, sin embargo, este joven que siente y sabe que Jehová lo ha llamado para pelear contra Goliat y para ser rey sobre Israel no hace caso de las palabras de derrota y fracaso que ellos pronuncian.

Nunca aceptar comentarios de mal gusto acerca de nosotros. Goliat se rió y burló de David al verlo venir con su cayado y honda (vr.43).

Siempre trabajar por lo que es tu meta, tu sueño. David se colocó en la línea de batalla señalada por las reglas de guerra y se preparó para pelear y derrotar a su enemigo.
David siempre se mantuvo firme en su decisión de pelear contra Goliat y derrotarlo.
¡Y lo logró!
Tal vez haya gente que te critica, te menosprecia y hasta te rechaza por que tú  quieres servir al Señor. Es posible que ellos no vean en ti  aptitudes,  cualidades y tampoco llamamiento divino para ser parte del servicio al Señor, pero sí en tu corazón, en tu vida y en tu mente existen siempre ideas, sueños, planes  y cosas por realizar,  no te detengas, nunca dejes de perseverar en eso que  crees y sabes proviene de Dios.
¡Alcanza la victoria sobre el “gigante” en el Nombre del Señor!

NUNCA SER IMITADORES DE NADIE, MAS BIEN SER NOSOTROS MISMOS (1 Samuel 17:38-40).
Finalmente, a David, ni Saúl, ni los capitanes y tampoco sus hermanos lograron hacerlo desistir de ir a pelear contra Goliat. Pero Saúl lo animó para que se pusiera su armadura y de esta manera aguantara  un poco más en la batalla. David no se opuso a esto y  probó la armadura del rey, después de todo Saúl había ganado muchas batallas con este equipo (vrs.38-40).

David se puso algo que no era suyo. Y se sintió inseguro e incomodo. Saúl era mucho más alto y robusto que David, por tanto le quedaba grande su armadura. David confesó que nunca había usado una armadura y no podía andar, mucho menos pelear.

Hasta que usó lo suyo logró ir confiado (vr.40). Tuvo que despojarse de todo aquello que pertenecía a otra persona y usó lo suyo. Su ropa, su cayado, su saco pastoril, su honda y estuvo listo para enfrentarse al enemigo de Israel, de Saúl y los ejércitos de toda la nación.

Nos gusta algo de fulano o zultano y lo queremos hacer parte de nosotros. Una buena enseñanza extraemos de ese momento que David desechó lo que no era suyo.

1.- Muchas ocasiones, a nosotros nos gusta como predica, como enseña, como canta y como organiza una actividad algún ministro del Señor (aceptamos que lo hace excelente) y queremos imitarlo, copiarlo y lo hacemos, pero con nosotros no resulta. Desde luego que no nos queda, es estorboso y molesto.

Seamos nosotros mismos. Desde luego que tenemos que aprender de los demás, pero siempre cuando lo hemos comprendido y aplicado a  nuestra vida.

Aprender es muy diferente a imitar. Aprender es adaptar la enseñanza a nuestra personalidad, mentalidad y aún a lo que sabemos Dios nos ha llamado a realizar.

Debemos escuchar consejos, opiniones y todo aquello que va a permitir seamos mejores, sin embargo, debemos conservar lo auténtico y natural del ministerio que Dios nos ha dado.

Conclusión:

Dios siempre va a dar Su  respaldo a la persona que ha llamado para cumplir con un propósito ministerial y de liderazgo y, dicha persona confía siempre en Él. No importa cuántas adversidades enfrente, siempre saldrá vencedor. Sobre todo sí esa persona  es valiente, decidida, perseverante, arriesgada  y dispuesta a darle la gloria al Dios único y verdadero.

Enviado por Hermilo Rojo

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