MENU DE NAVEGACION:
 
Inicio
Blog PoderyGloria

Sermones

Finanzas

Wallpapers Cristianos

Ganar dinero

Participa en el Foro

Estudios
Zona Joven
Partituras
Biblia Online
Contáctenos
Premiamos tu Web
Links Amigos
Historial de noticias
Radio PoderyGloria
Ciber Hermanos
   SUSCRIBETE A NUESTRO BOLETIN
Ingrese su correo electrónico para recibir información relacionada a nuestro portal.
Suscribir
Dar de baja
SITIOS AMIGOS
• Noticias Cristianas
• Ranking Sitios Cristianos
• Descarga GooglePack
• Lee la Biblia Online
• Las mejores vacaciones
• Chat Cristiano
• Descarga Firefox
  PARTICIPA EN LA ENCUESTA
Salmos 71:5 "_______, eres mi esperanza: Seguridad mía desde mi juventud"
Desde pequeño
Aunque estoy en dificultades
Porque tú, oh Señor
Padre Santo.
 
La armadura de la oración

Note que en Efesios el apóstol Pablo no dice: “Sé fuerte en tu propia fuerza”, sino “con el gran poder del Señor”. Es el poder de Dios. No es algo que nosotros tenemos que desarrollar. El pasaje agrega: “pónganse toda la armadura de Dios”, o como dice en griego, la armadura completa de Dios.

¿Conocería usted la armadura de Dios si la viera? Son las ropas de Dios y Él está vestido de justicia. Él nos dio sus vestiduras para que las usemos. Nuestro problema ha sido que cuando nos preparamos para orar, nos quitamos nuestra coraza de justicia y la arrojamos a un rincón diciendo: “Señor, soy tan indigno, no soy tan bueno”.

Puedo imaginarme cómo se siente Dios frente a semejantes declaraciones. Él probablemente dice: “¡Puedes creer lo que estás diciendo! Envié a mi Hijo. Él sufrió y murió para que ustedes sean justos. Les di mis ropas para que las usaran, pero mis ropas están ahí, en un rincón. Después me dicen cuán indignos son porque no tienen nada con qué vestirse”. Eso debe afligir el corazón de Dios después de todo lo que Él ha hecho para vestirnos con su justicia. Sea obediente y póngase su armadura. ¡La necesita!

¿Alguna vez observó que también dice: “pueden apagar todas las flechas encendidas del maligno”?

Alguno podría decir:
– Sí, pero yo simplemente no puede hacerlo.
¡Perdóneme, pero La Palabra dice que usted puede!
– Sí, pero vea usted, soy tan indigno que no sé.
Recuerde que usted ha hablado por usted mismo. No tiene puesta toda la armadura de Dios, porque le falta la coraza de justicia.
– Sí, pero no me siento justo, quiere decir que no debo serlo.
Es posible que usted no sienta como si se estuviera vistiendo cada mañana antes de ir al trabajo, pero créame, ¡es lo que usted debe hacer! Dios nos ha dicho que nos pongamos todas sus ropas. Si usted no se siente justo, es porque no tiene puesta la coraza de justicia.
La Iglesia ha sido demasiado consciente del pecado. Necesitamos llegar a estar conscientes de la justicia. No existe ningún cristiano que no sepa lo que es el pecado; sin embargo, ¿cuántos saben que es la justicia de Dios? Renueve su mente con el hecho de que usted es la justicia de Dios en Cristo. Cuando esto se convierta en una revelación en su espíritu, el pecado dejará de ser un problema para usted. Será como dijo Pablo: “El pecado no tendrá dominio sobre ti”.

La espada del Espíritu
También menciona “La espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios”. Nosotros llamamos a La Biblia nuestra espada, pero en realidad La Biblia no es la espada. Puede ser la sustancia con la que la espada fue hecha, pero no es la espada hasta que sale de su boca. No hay vida en La Biblia hasta que La Palabra sale de su boca. Usted puede poner La Biblia sobre alguna persona que esté enferma, pero La Biblia no lo sanará. No hay poder en el libro en sí. El poder es liberado cuando usted cree y dice La Palabra.
Usted respira vida en ella, y el Espíritu de Dios se levanta en usted cuando se atreve a decir: “Padre, tu Palabra dice que mi necesidad será suplida según tus riquezas en gloria. Yo he dado, y ahora me es dada a mí; medida buena, apretada, remecida y rebosante. En el nombre de Jesús, la recibo”.

Ore La Palabra de Dios
“Oren en el Espíritu en todo momento, con peticiones y ruegos.” Cuando usted ora La Palabra de Dios, ora la perfecta voluntad de Dios. Esa oración derribará la fortaleza de Satanás.
La Palabra de Dios es viva y poderosa, más poderosa que cualquier lengua que pudiera hablar contra usted. Esa es la espada de dos filos de la que Él habla. Una traducción dice: “La Palabra de Dios es una cosa viviente”.
Usted puede orar de esta manera: “Yo soy redimido (a) de la maldición de la Ley; y en el nombre de Jesús, me rehúso a inclinarme ante la enfermedad o la dolencia. Todo germen de enfermedad y todo virus que toca este cuerpo mueren instantáneamente, en el nombre de Jesús”.
Luego haga esa misma confesión de fe todos los días, no únicamente cuando sienta hacerlo. Su cuerpo es como un niño. Hará todo lo que usted le permita hacer, y a veces preferirá estar enfermo en lugar de ir a trabajar.
“Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne, pues éstos se oponen el uno al otro, de manera que no podéis hacer lo que deseáis” (Gálatas 5:17). Si usted se rinde a la carne continuamente, su cuerpo se enfermará. En Gálatas 5:19-21, hay una lista de las obras de la carne. Cada una o cualquier combinación entre estas, es muy capaz de producir enfermedades y dolencias en el cuerpo. Pablo dijo: “Porque si vivís conforme a la carne, habréis de morir; pero si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis” (Romanos 8:13).

No, este no es el poder del pensamiento positivo. Es el poder de La Palabra de Dios. Es un poder creativo. Es la habilidad de Dios liberada cuando usted ora La Palabra de Dios. Cuando cada palabra está basada en La Palabra de Dios. Usted está proclamando la respuesta, no el problema.

Tal vez alguien diría:
– Usted no entiende. Yo no tengo abundancia.
No y nunca la tendrá si usted sigue en desacuerdo con Dios. Aprenda a llamar a las cosas que no son como si fueran. Es cuando usted está continuamente de acuerdo con Él, y proclama sin temor alguno las cosas que Dios ha dicho acerca de usted que Él ejecutará su Palabra. La mayoría de los cristianos lo han intentado un día o tal vez dos, pero luego se rindieron. Durante casi dos años yo oré La Palabra de Dios antes de que algunas cosas llegaran a ser revelación en mi espíritu.
Solo porque lo hayamos dicho dos o tres veces no significa que lo creamos. A veces es necesario decirlo una y otra vez, para traer la fe. La Biblia dice: La fe viene por el oír, y el oír por la palabra de Dios. Si nos escuchamos a nosotros mismos diciendo lo que Dios ha dicho, lo obtendremos en nuestro espíritu más rápidamente que si lo escucháramos de otra persona. Si confesamos audiblemente La Palabra de Dios, la fe vendrá más rápidamente.

El casco de la salvación
“Tomen el casco de la salvación.” La palabra salvación significa “liberación, preservación, sanidad y seguridad”. Todas esas ideas están presentes en la palabra salvación, y todas ellas nos pertenecen. David dijo: “Díganlo los redimidos del Señor, a quienes ha redimido de la mano del adversario” (Salmo 107:2). Muchas personas no caminan en la plena provisión de la salvación, porque no lo dicen. Ellos siguen en la mano del enemigo (ver 2 Timoteo 2:24-26).
La liberación, la sanidad, la preservación y la seguridad, nos pertenecen. ¡Jesús pagó por ello! (ver Isaías 53:4-5).

La coraza de justicia
Venga delante del Padre en oración, use la coraza de justicia. Entonces usted puede estar en la habitación del trono de Dios y decir: “Padre, estoy delante de ti debido a la justicia de tu Hijo Jesús. Vengo valientemente delante de ti sin temor ni condenación ni ninguna sensación de inferioridad”.

Alguno podría decirle:
– ¿Usted piensa que usted no es inferior a Dios?
Yo no dije que no era. Es “su” justicia la que no es inferior. Y yo soy un portador de su justicia (ver 2 Corintios 5:21). La Palabra dice que soy coheredero con Jesús. ¿Usted piensa que Jesús es inferior? Nosotros somos la justicia de Dios en Cristo Jesús. La justicia de Dios no puede ser inferior y tampoco indigna.

Cuando usted se pone toda esta armadura, estará vestido con las ropas de Dios. Cuando esté delante del diablo para resistirlo, él pensará que Dios está dentro de esa armadura… y realmente lo está (Juan 14:23). Cuando tenemos la armadura de Dios puesta, Satanás no lo ve a usted; ve las vestiduras de Dios. Pero al minuto que usted levanta el casco de su cabeza y dice:
– He orado, pero nada pasa.

O tal vez dice:
– No me siento curado.
Entonces Satanás sabe que esa voz no es de Dios, porque él no habla de esa manera.

Vístase con la armadura de la oración. Ciña su cintura con la verdad, porque esta parte sostiene la armadura en su lugar. Si no tiene la verdad, ¡en algún lugar será derrotado! Si no tiene la verdad, no sabrá cómo orar correctamente. Si no tiene la verdad, no sabrá quién es usted en Cristo Jesús.

La oración es su derecho legal para ir hasta el trono de Dios, usando la coraza de justicia y el casco de la salvación, ceñidos con el cinturón la verdad, sus pies calzados con el Evangelio de la paz, sosteniendo el escudo de la fe y teniendo la espada del Espíritu en su boca.

Tomado del libro: Libere el poder de Dios a través de la oración Por Charles Capps Editorial Peniel

Radio   |  Links Amigos  |   Contáctenos - © Copyright 2002-2007 Ministerio Online PoderyGloria - Chile
Hosting proporcionado por HOSTIVALIS
PODERYGLORIA.COM trabaja con Factura Electrónica de EFACLINE