Homilética. La motivación del predicador. |Parte II
Características
a) LA MOTIVACIÓN DEL PREDICADOR
Esta comienza en el corazón. Y tiene que ver con el incentivo interior, producido por el llamado de Dios. ”Predicar es un trabajo duro” en todo sentido. El que lo hace con regularidad, se encuentra muchas veces sumido en el pantano del desaliento. ¿En dónde encontrar fortaleza en la debilidad?
Pablo tenia el secreto. Era un mayordomo de los misterios de Dios, “un depositario de los secretos de Dios.” (1 Co.4:1, Phillips).
El evangelio era el depósito sagrado que le había sido confiado por Dios mismo, era una carga en su corazón al punto que exclamaba: “la comisión me ha sido encomendada,” (oikonomia, mayordomía, 1 Co.9:17). Y otra vez: “Me es impuesta necesidad; y, ¡ay de mi si no os anunciare el evangelio!” (1Co. 9:l6), y en Ro.1:14: “Soy deudor” de predicar el evangelio.
La VOCACION del predicador, nace en su corazón, el día que Cristo perdona sus pecados, corre por su sangre y golpetea en su corazón hecha mensaje,
Jueces 6:11-14“Varón esforzado y valiente”.
Comenzamos un tema sumamente práctico, porque, tiene que ver, con la persona del predicador. Nuestro énfasis no será tanto en la técnica – ya que hay suficientes libros que se pueden consultar. Nuestra tarea es revisar la motivación de nuestro corazón. ¿Qué es lo que te lleva a predicar? ¿Por qué lo haces?
¿Qué dice el versículo?
La posesión demoníaca se produce cuando una persona abre puertas a las fuerzas ocultas.
Teólogo y reformador religioso alemán, precipitó la Reforma protestante al publicar en 1517 sus 95 Tesis denunciando las indulgencias y los excesos de la Iglesia Católica.
Fue en los años 90 que todo cambió. Antes el que quería ver pornografía tenía que tomar un paso público: tenía que comprar una revista, o ir a un cine, o quizás comprar un canal en su cuenta de cable, el cual no se podía esconder del resto de la familia. Para muchos cristianos ese acto público era lo suficiente como para contrarrestar la fascinación con esa fruta prohibida de la pornografía. Pero todo cambió con el estreno del Internet, pues esa barrera social desapareció por completo. Ahora la pornografía es una experiencia que imita la imaginación por ser totalmente privada. En anonimidad completa y en la privacidad de nuestras casas, oficinas y cibercafés las barreras se han removido y la pornografía es hoy una concretización ubicua de nuestras obsesiones sexuales ocultas.